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Cinco imprescindibles de Ikea (para niños)

Ir a Ikea me encanta, pero desde que soy madre, mucho más. Me recreo en sus juguetes de madera, como la cocinita que acabamos de comprar para sorprender al peque en su segundo cumpleaños, en sus camitas tamaño niño o en sus soluciones de almacenaje. Pero sobre todo en sus miles de posibilidades, que aún son más al decorar la habitación de un bebé o de un niño.

Estos son mis cinco imprescindibles de Ikea para las madres, aunque podría haber incluido muchos más. No te irás de Ikea sin…

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La elección de la trona y aprendiendo a comer solo

Mis amigas me van a matar cuando lo lean, pero cambiar de trona ha ayudado a que nuestro enano haya dado un paso de gigante y ha contribuido, por qué no decirlo, a que la casa esté más limpia (o menos sucia, más bien). La trona de Stokke que me habían regalado mis amigas por el nacimiento del pitufo, y que les costó un riñón, ha sido abandonada en el trastero y sustituida por la socorrida trona de sólo 12 euros de Ikea. Y todo por algo tan simple como una bandeja para apoyar los platos, pero es que sin ella las comidas se nos estaban empezando a atragantarse. ¿Cómo es que la trona de Stokke, con mil accesorios como los cojines de diseño, no tiene la posibilidad de incorporar una bandeja?

tronas

La trona de Ikea, en primer término, y la de Stokke, detrás.

La silla alta de Stokke (Tripp Trapp) es evolutiva y se adapta a todas las fases del bebé, incluso desde los cero meses, con una sillita parecida al grupo cero que se acopla a la trona. A partir de los tres años, además, se convierte en una silla ergonómica perfecta para su habitación. El diseño es bonito, es una trona robusta y de calidad y tienes varios colores para elegir. Perfecta para poner cerca de la mesa de la cocina e integrar al bebé en la comida familiar. Pero no precisamente en nuestra casa, donde la mesa de comedor es una barra alta (estilo cocina americana) y la trona queda casi veinte centímetros por debajo.

Así que entre el hueco de la barra y la trona se ha colado en cada desayuno, comida, merienda y cena de los últimos diez meses todo tipo de alimentos de todas las consistencias posibles. El suelo ha quedado marcado para siempre y el pobre pitufo ha tenido que depender para comer siempre de lo que le dábamos a la boca, o de lo que finalmente no caía al suelo. Hasta que una servidora dio un golpe en la mesa (nunca mejor dicho) para cambiar a la trona de Ikea que ya tenemos en las casas de los dos abuelos y que nos había funcionado de maravilla. Sigue leyendo

Más tronas y cambiadores en los restaurantes, por favor

El domingo pasado celebramos una comida con unos amigos en Pamplona y la que lo organizaba se volvió loca buscando un sitio en el centro que tuviera una trona para mi hijo. Le respondieron cosas como «pues estamos pensando en comprar alguna», «la verdad es que llama mucha gente preguntándolo, pero no, no tenemos» o «si reservas ya, sí, porque solo tenemos una». Imagino que lo harán a posta para que el local no se les llene de niños, como si fuera una especie de chiquipark lleno de pequeñas bestias que se tiran espaguetis como en las batallas de los comedores de las películas estadounidenses.

La verdad es que no me lo explico. Esas personas que llamaron son clientes que se les han ido a otro restaurante, pero parece no importarles mucho. Las tronas de Ikea cuestan 12 euros y hacen un papelón (son las que tenemos en las casas de los abuelos) y también hay unas plegables y portátiles que se recogen como maletines y no ocupan apenas espacio. De éstas, por ejemplo, hay en algunos restaurantes nuevos cerca de la Plaza del Castillo. En los bares y restaurantes de los centros comerciales como La Morea o Itaroa da gusto ir con niños, pero en la mayor parte de los locales del centro (y por supuesto del Casco Viejo) no se puede ni siquiera meter la silleta. Hay cafeterías y bares nuevos en los barrios donde están poniendo tronas, pero los comentarios del domingo me llevaron a pensar que todavía queda mucho por hacer… si es que quieren que los padres también tengamos vida social sin tener que recurrir a algún canguro de urgencia. Sigue leyendo