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Un álbum de fotos quitapenas para el colegio

En septiembre del año pasado publiqué esta entrada sobre nuestro álbum de fotos para la escuela infantil. Un año después, nos han vuelto a pedir un libro con fotos significativas del niño para el colegio y vuelvo a repetir la experiencia.

El libro de fotos va a cumplir una función muy importante: que mi hijo, en un nuevo entorno al que no está acostumbrado, el colegio, siga teniendo cerca fotos de su familia, de momentos divertidos, que le traigan buenos recuerdos y de las cosas que le gustan. Algo familiar a lo que aferrarse cuando lo necesite, una referencia que le dé alivio cuando se sienta nostálgico, triste o aislado. Pero también, -y esto lo descubrí en el último año de escuela infantil-, algo que mostrar a los otros niños de su clase, algo que intercambiarse para curiosear y entretenerse.

álbum guardería colegio4

Me sorprendió mucho descubrir en la guardería cómo los niños trataban estos álbumes como tesoros. Se sentaban en el suelo y los repasaban, miraban por encima del hombro cuando otro niño los abría, y, lo mejor de todo, funcionaban como quitapenas: cuando mi hijo se quedaba llorando en la clase después de que nos despidiéramos de él, no faltaba una amiguita o amiguito que le llevara corriendo su álbum o una foto de la familia. Me enternecía. Y al recogerle, le descubríamos abrazando con fuerza la foto plastificada de los tres o regañando a otro amigo porque estaba leyendo su libro de fotos.  Sigue leyendo

Cuando el parto acaba en trauma

Últimamente leo y escucho muchas experiencias de parto bonitas pero pocas como la mía. Y sé que somos muchas mujeres las que sufrimos por ello y las que cambiaríamos nuestra historia de alumbramiento de cabo a rabo. Cuando el parto es peor de lo esperado y deja heridas que cuesta cicatrizar, normalmente no se habla de ello. Yo misma nunca he escrito de ello, no me he atrevido. Por no contar penurias, no asustar a las embarazadas y no volver a llorar mientras lo hacía. He tardado tiempo en asumirlo, pero ya puedo decir que he superado mi trauma.

Sé que hay partos mucho peores que el mío. Muchas veces, al contarlo, me han dicho “bueno, lo importante es que el niño está bien”. Y sí, es cierto, está bien, pero eso no ayuda a cerrar la herida. Porque no salió como pensaba, no fue lo esperado, fue mucho peor. Todas las mujeres queremos y soñamos con un buen parto, vaginal a poder ser, con una dilatación rápida y mínimamente instrumentalizado. Pero en el mío se juntaron muchos factores y no salió como había imaginado.

Me ingresaron para provocar el parto por preeclampsia (aquí y aquí dos enlaces de Matronaonline que lo explica), tres semanas y un día antes de la fecha de parto prevista. El bebé venía con bajo peso y la placenta presentaba calcificaciones, así que quisieron adelantarlo para que el bebé creciera fuera lo que no hacía dentro. Un parto provocado con oxitocina es muy artificial y doloroso. Yo no lo sabía entonces y me planteé esperar todo lo posible sin la epidural, hasta que no pude más. Estando al límite de la locura aún tardaron una hora más en ponérmela porque me faltaban unos análisis. Me administraban la oxitocina a toda velocidad, para que el trabajo se agilizara por el riesgo que corríamos tanto el bebé como yo. Y entre tanto, me metían y sacaban al quirófano porque había sufrimiento fetal. En una de estas idas y venidas, ya no volví a la sala de dilatación.

parto por preeclampsia

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Madres de incubadora

Desde que abrí este blog estoy más sensible. Pienso más en mi embarazo, mi parto y el tiempo que ha transcurrido conociendo al enano. Parece que ahora que va a cumplirse el año, vuelvo a rememorarlo todo con más fuerza si cabe. Revivo cómo fueron los primeros días con mi pitufo, cómo empezamos a conocernos a través del cristal de la incubadora y cómo fue la primera vez que estuvimos piel con piel tras un parto traumático. Por eso quiero dedicar este post a las madres de los bebés que se quedan en neonatos y que vuelven a casa a ver una cuna vacía. Madres coraje que sufren por la separación y que poco o nada tienen que ver con las que tienen la suerte de estar en planta con su bebé durmiendo en el nido a su lado. Sigue leyendo