Archivo de la etiqueta: segundo hijo

Se acabó la paz

bebé en la piscina

Desengañémonos, la etapa del carrito y los primeros meses de silleta son los más tranquilos con un bebé. Meses de poco dormir, de tomas a todas horas y de lloros, pero también son tiempos de paseos en paz.

Esa paz se acabó. La pequeña se ha destapado con el carácter y la rebeldía que achacan a los segundos hijos, y que desde ya confirmo. El primero, a su lado, fue un bendito.

Todo lo tranquila que fue los primeros meses, lo es ahora de mujer de genio y figura. Cómo nos tenía de engañados. Suelo repetirme eso de ‘que me quiten lo bailao’, pero ya no reconforta mucho más. Sigue leyendo

Ser bebé con un hermano mayor

bebé agarrando un dinosaurio

Ser un bebé con un hermano mayor no es fácil. Un bebé con un hermano mayor aprende a sonreír y a hacer pedorretas un poco antes, como mecanismo de supervivencia para luchar por unos minutos de atención exclusiva de sus padres. Sabe captar mejor que nadie las miradas ajenas y es un embaucador y enamorador nato. Grita para recordar que sigue ahí, dentro del carrito o de la cuna y siempre tiene una sonrisa a punto para recibir más caratoñas.

Lo primero que aprende a agarrar con sus manitas no es un suave peluche, sino un horrible velociraptor de su hermano. Duerme  a pesar de los gritos del mayor y por su cabeza han cruzado varias veces pequeños coches de juguete o muñecos de juguete sin que se inmutara. Sigue leyendo

Volver a tener un recién nacido en brazos: ¿Para cuándo el segundo?

Esta pasada semana llegó a la familia un nuevo sobrino, un bebé precioso de 3,600 kilos, pelo negro y puñitos en alto al dormir. Su llegada al mundo me removió y volví a revivir mi parto, -de eso hace ya quince meses-, y nuestros primeros meses con mi bebé. Sabía que estaba sensible, pero en cuanto lo sostuve en brazos y aspiré el olor de su cabecita mis hormonas se revolucionaron (si es que alguna vez había estado tranquilas), y no pararon de chillarme que quería y necesitaba tener  otro bebé.

¿Ahora que por fin dormimos de un tirón? ¿Ahora que hemos conseguido cogerle el tranquillo y hasta parece que controlamos la situación? Mi pareja, que ya había leído en mi cara mis intenciones, y que tiene la cabeza más fría (o que no está a merced de las hormonas y de la biología más básica, como yo) me echó el alto rápidamente.

“Tienes la mirada desenfocada. No mires al bebé, mira a la madre y dime si es lo que quieres ahora”, me dijo. En casa, me releí el post de Maternidad idealizada para acallar mi baile hormonal y conseguí dormir más tranquila. La llamada de la biología es atroz, y por lo visto, a los hombres no les afecta. Si mi razón no se impusiera, la especie humana estaría más que perpetuada.

Debe de ser normal pensar unos días en que así, los tres solos, estamos de maravilla en nuestro minipiso, y otros en que tenemos que ampliar la familia y mejor hacerlo cuanto antes (con movida inmobiliaria de por medio). Mi madre ya va soltando alguna indirecta. Realmente, es bastante directa: “El chico ya se nos está haciendo mayor. Tendrías que tener ahora una nenita, ¿no te parece?”. Jamás habría pensado en tener únicamente un hijo, pero después de pasar un año sin dormir la idea se me ha hecho más que atractiva. Sigue leyendo