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Seis meses con los abdominales hipopresivos

Han pasado seis meses desde que empecé con la gimnasia abdominal hipopresiva y el resultado en este tiempo ha sido espectacular. No se nota a simple vista (sigo sin tener la tripa de Shakira ni nunca le tendré), pero sí se nota por dentro, y esto es lo que a mí me importaba: la faja abdominal está más tonificada (siento que tengo más fuerza en la tripa) y se ha solucionado la caída de los órganos internos.

Ya conté aquí, al hacer balance de los dos primeros meses, que esta gimnasia, combinada con los ejercicios de Kegel, habían conseguido recolocar en su sitio mi diafragma y mi vejiga. Cuatro meses después, el resultado es aún más notable: como estaba antes de quedarme embarazada. Hace unos días estuve en la revisión de Pelvia, la clínica de fisioterapia para el suelo pélvico (o fisioterapia perinatal) a la que acudí unos meses después del parto y su balance fue que estaba tan recuperada que ya podría tener otro hijo sin peligro para mi suelo pélvico. Supongo que si cuidara más la alimentación y si lo combinara con algo de ejercicio aeróbico (asignaturas pendientes) el resultado se habría notado también por fuera, pero estoy más que contenta con el resultado.

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El secreto de los hipopresivos está en la postura (unos músculos quedan en tensión y otros relajados) y la respiración, que generan una presión intra-abdominal que contrae la faja abdominal de forma no voluntaria. Los ejercicios son muy sencillos y lo único que se requiere es constancia. De hecho, casi no parece que estés haciendo ejercicio.

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Dos meses con los abdominales hipopresivos

Hace más de dos meses empecé con los abdominales hipopresivos y los resultados en este tiempo han sido espectaculares. Como ya conté en este post, empecé a hacer este tipo de ejercicios para reforzar el tono muscular del periné y levantar el suelo pélvico.

Gracias a los hipopresivos, a los ejercicios de Kegel y a la fisioterapia que me han hecho en la Clínica de Fisioterapia Pelviperineal de Pamplona, mi suelo pélvico es otro y está casi recuperado de un parto complicado. El diafragma ha vuelto a su sitio (se me desplazó cuando retiraron la placenta) y la vejiga, que estaba desviada (lo que se denomina cistocele en grado uno), también. Estoy muy contenta porque la mejoría ha sido increíble, más aún teniendo en cuenta que no todos los días he podido sacar un hueco para hacer la “tarea” pendiente.

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No he notado que la cintura se haya reducido, pero es lo que menos me importaba. Gracias al tratamiento he evitado que estos problemas se fueran agravando por el paso del tiempo o por la llegada de otro embarazo, que aún tardará. Sigue leyendo

¿Es posible realmente volver tener la misma figura tras el parto?

Me dijeron que adelgazaría bastante con la lactancia prolongada, pero nada, y que perdería peso en cuanto empezara a trabajar, y no ha sido así. La última es que bajaré unos kilos cuando el nene empiece a andar. Visto lo visto, me permito ser escéptica. ¿Es posible ponerse en forma o bajar unos kilos cuando no hay tiempo para nada?

Así, como quien no quiere la cosa, engordé veinte kilos durante el embarazo. Y eso que mi embarazo fue de ocho meses y que unas semanas antes de dar a luz me negué a seguir con el martirio de subirme en la báscula de la matrona (¿por qué no me dejaba quitarme los zapatos, con la de kilos que pesan?)

Pero lo cierto es que en el parto me quité más de la mitad de los kilos que gané, y en los meses siguientes, ocho más. Éstos sí, gracias a la lactancia y a algo de deporte que me obligué a hacer, pero que en cuanto empecé a trabajar, tuve que dejarlo. Me quedé con dos kilos de regalo, y ya me puedo dar con un canto en los dientes, visto lo visto. A los seis meses ya había vuelto a mi talla anterior, más o menos, pero los kilos se han colocado libremente donde han querido, y no donde estaban antes. La ropa no sienta como antes y el espejo no engaña: las formas son otras. Sigue leyendo