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Tres juegos de siempre para casa

Estas tardes de viento y frío hemos vuelto a refugiarnos en casa para echar mano de los juegos de siempre con materiales sencillos que tenemos cerca: los coches, comprar y vender y las carreras. Tres juegos que nunca se olvidan y que no fallan y que además no tienen género (así tienen que ser los juegos). Sólo he usado cinta adhesiva, goma eva de colores y palitos de polo.

Con algo tan simple como unas tiras de washi tape dibujé una ciudad con sus carreteras, cruces, rotondas y aparcamientos y el experimento ha sido un éxito. Ya lo hicimos antes en el parque con la tiza, pero dejar estas marcas de forma permanente en el suelo le ha vuelto loco a mi hijo. El poco más de metro cuadrado que ocupa la nueva ciudad está dando muchísimo de sí y ya nunca se ve vacía. Yo intento construirle colegios y hospitales, pero mi pequeño está en la fase de hacer volar todo por los aires y generar espectaculares choques de autobuses contra trenes.

ciudad

Monté las carreteras hace tres días y no sé si aguantarán mucho más el desgaste de tanto accidente ferroviario (y del aspirador, claro), pero el juego nos ha salido muy barato. Sigue leyendo

Cinco imprescindibles de Ikea (para niños)

Ir a Ikea me encanta, pero desde que soy madre, mucho más. Me recreo en sus juguetes de madera, como la cocinita que acabamos de comprar para sorprender al peque en su segundo cumpleaños, en sus camitas tamaño niño o en sus soluciones de almacenaje. Pero sobre todo en sus miles de posibilidades, que aún son más al decorar la habitación de un bebé o de un niño.

Estos son mis cinco imprescindibles de Ikea para las madres, aunque podría haber incluido muchos más. No te irás de Ikea sin…

imprescindibles ikea

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No sin mi mando

Me lo temía. No quería volver a dedicarle una entrada, pero el mando a distancia se ha hecho un hueco tan grande en la corta vida de mi enano, que no puedo pasarlo por alto. Lo del pitufo con el mando es un amor con todas las letras.

Es el bastón de un ciego, la varita mágica de Harry Potter, la espada láser de Luke Skywalker. Una prolongación de su cuerpo. Tanto, que si no tiene el mando en la mano para explorar la casa se pone nervioso. Es su escudo y su arma, pero también su conejillo de indias. Porque si hay agua en la bañera, mando al agua; y si la taza del váter está subida, allá que va para abajo. El aparato ha probado las babas de mi hijo, ha estado dentro de charcos de agua, de yogures y de puré. No puedo negar que es una relación fuerte y a prueba de bombas.

Es lo primero que el nene busca al despertarse,- de hecho, hasta antes de la teta si lo tuviera más cerca- y al llegar a casa después de una tarde de paseo. Con el mando en la mano, su cara es otra. Porque además de aporrear con él el suelo, las paredes y los marcos de las puertas, es su compañero de batallas. Si quiere jugar al balón, nada mejor que arrearle con el mando. Lo mismo al coche, a los cubos de construcciones, a los muñecos de los tres cerditos o a los dedos de los pies de su madre. Ha inventado el hockey-bebé y se juega con un mando a distancia. Sigue leyendo

Qué Reyes Magos tan listos

navidad

Los Reyes Magos son listísimos. Con las prisas no habíamos escrito carta pero han dado en el clavo. Al enano de la casa le han traído lo más chulo del mundo mundial. ¡Su propio mando a distancia para la televisión! Un mando nuevo, limpísimo de gérmenes y con todas las prestaciones que podían esperarse de él: su botón de encender y apagar, sus botones pequeños con todos los números, los de subir y bajar el volumen y cambiar de canales, los de adelantar, retroceder y parar… Y lo mejor de todo, los de idiomas: español, inglés, alemán, turco y chino. Con esa base lingüística, estará listo para dominar el mundo.

El rey de la casa tiene fijación con los mandos. Es lo primero que agarra al llegar a casa (si no está el balón cerca) y no lo suelta en todo el día. Gatea con el mando en la mano (y se le oye por la casa como un pirata con una pata de palo, cloc, cloc), trepa por el sofá y la mesa con él en la mano y no lo suelta para coger otros juguetes. Por supuesto, lo llena de babas y lo maltrata, porque lo divertido de un mando a distancia es chocarlo contra el suelo del salón, de la cocina o contra los muebles. Y en casa de los abuelos, lo mismo, así que ha debido de ser por eso que estos Reyes Magos tan listos y observadores le han traído su propio mando. Sigue leyendo