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Sobre ‘patxi’ y el respeto

Los sonidos y las nuevas palabras van llegando a nuestra casa, pero con cuentagotas. De momento, las contamos con los dedos de una mano y no se puede decir oficialmente que ya hable. Por insistencia de su abuelo, el pequeño ya dice “abu” desde hace unas semanas. La nueva incorporación al escaso diccionario de mi hijo de tres años es “matxi”, de amatxi, refiriéndose a su abuela. Pero esta nueva palabra no está afianzada del todo y aún hay confusiones: a veces “matxi” se convierte en “patxi”, con el premio de más besos y abrazos que cuando lo dice bien.

Abu y matxi, dos sustantivos que abarcan a los cuatro abuelos, son ahora mismo un triunfo en casa y se repiten sin parar por teléfono. De pronto, al pequeño se le ha abierto un mundo, porque se ha dado cuenta de que sólo intercalando esas palabras en su discurso plagado de onomatopeyas y gestos puede hablar de la huerta del abuelo, de los juguetes de la amatxi o del pueblo y el gato de los abuelos.

El esfuerzo ha tenido su recompensa, pero ha dado pie a que los tíos tengan la esperanza de ser su próxima palabra: “Ti-o”. “tí-a”, “Tina”… ya todo vale. Pero cuando le vienen con esas, el enano les suelta un “matxi” (o “patxi” si ya se está terminando el día y las fuerzas escasean) una subida de hombros y un ‘no’ y lo da por zanjado. Bastante hemos progresado, no la vayamos a liar.

leyenda

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La maternidad nos hace más creativos

Desde que soy madre, soy mucho más creativa. Creo firmemente en que la maternidad y la crianza nos hace ser personas mucho más creativas que antes, por el simple hecho de que hay que ir resolviendo problemas que van a pareciendo (me temo que cada vez más complicados) y para los que hay que echar mano de soluciones imaginativas, novedosas y prácticas.

Supongo que ya era antes creativa, pero lo he potenciado: es algo que se trabaja y se desarrolla, más aún si se practica a diario y en todas las facetas de nuestra vida. Por eso, creo que los padres y madres tienen un plus de creatividad y de sentido práctico por el que las empresas deberían estar frotándose las manos cada vez que nos emplean, pero ese es otro tema.

La crianza da lugar a muchísimas oportunidades para desarrollar nuestra creatividad, aunque yo he identificado tres principales:

patinete por el campo

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Cuando no habla a los dos años

Pasados los 26 meses y medio, mi peque sigue sin hablar. Desde aquella primera palabra que pronunció en noviembre, no ha habido avances. Y lo curioso es que, de tanto esperar ya no vivimos pendientes de que su lengua se desate.

¿Por qué estoy tranquila? Porque no habla, pero se comunica. La pediatra nos ha confirmado que es un retraso en el lenguaje, pero no ve ningún problema. Entiende todo a la perfección (en castellano y en euskera, además), sigue nuestras instrucciones y se hace entender mediante cuatro gestos, señalando como loco y con toda la expresividad de su cara. Sabemos que terminará hablando, a pesar de que vayan pasando los meses sin tener avances. De hecho, le preguntas si quiere hablar y te niega con el dedito y cara de pillo, como si para él todo esto fuera un juego y realmente no habla porque no le da la gana. ¿Es esto posible?

¿Cómo nos entendemos?

A veces me sorprendo de cómo podemos entendernos sin que haya de por medio palabras. Con mamá, papá, más (realmente es mai) y iiiiii (sí), se soluciona todo. Sus sonidos y gestos con las manos expresan absolutamente todo. Para entender su lenguaje corporal hace falta que estemos atentos a captar sus señales, pero es algo que ya nos sale solo.

leyendo un cuento

Leyendo juntos un cuento sobre un pajarito.

Nos hemos convertido en unos expertos en las preguntas cerradas. Echo de menos eso de preguntar ¿qué has hecho hoy en clase? Pero voy intuyéndolo a través de preguntas para que me conteste sí o no con la cabeza. Y ya hemos instaurado el gesto del coscorrón en la cabeza para decirme si ese día se ha caído o si le ha pegado un niño (se haga daño donde se lo haga, siempre me señala la cabeza)

Tiene signos para todo: para los piratas, los tiburones y los delfines, para dormir y cambiar el pañal, para pedirme el chupete, para jugar a los trenes, para comer y para ver la tele. Hasta tiene un signo para hablar de su profesora preferida. Y si no sirven los gestos, señalando y preguntando se llega a Roma.

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Comunicarte con tu bebé a través de signos

El sábado estuve en un taller para aprender a signar con mi bebé. Es decir, a comunicarme con él a través de un sistema de signos (adaptados a los bebés), como un medio para entendernos y para ayudar a que hable antes. Como con 13 meses aún no dice ni una palabra, ni siquiera mamá, agua o pan, pensé que no perdíamos nada por probarlo. Nos asesoraron, a mí y a otras madres, en Cincodeditos, que enseña el sistema de baby signs en España.

Me enteré por una amiga de que existía esta posibilidad de comunicarse con los bebés y, aunque al principio fui un poco escéptica, me animé y ya estoy muy involucrada. Espero que dé sus frutos y que el nene consiga pronto decirme qué quiere, en qué piensa y qué le pasa (Debe ser increíble, ¿no?)

babysignandplay

Imagen de babysignandplay.es

Así que hemos estado este fin de semana probándolo con palabras concretas: galleta (su preferida), comer, agua, más y perro. De momento no ha movido las manos, hay que darle tiempo. Según nos explicó la instructora, todos los bebés signan, es cuestión de paciencia y constancia. Cuando empiece a imitar los primeros signos, iremos introduciendo más. Sigue leyendo