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Cómo entiende un niño de dos años su cumpleaños

Tendría unos seis años cuando mi prima se despertó la mañana de su cumpleaños y fue corriendo a mirarse al espejo. Lo que vio le decepcionó y se quejó enseguida, “¡pero si soy igual que ayer!”. No conocemos realmente cómo entienden los más pequeños de qué va esto de cumplir años. Saben que es un día muy esperado, que debe de ser la bomba porque todo el mundo pregunta por ello y que es algo especial y festivo. ¿Pero saben cuándo termina? ¿Entienden realmente que el resto de cumpleaños son tan importantes como el suyo?

Creo sinceramente que el enano se piensa que, desde que el domingo sopló las dos velitas, todo el año va a ser igual: canciones en la escuela en su honor, golosinas y gusanitos a destajo, invitados con un regalo bajo el brazo y tarta de cumpleaños como merienda. Le hemos explicado que sólo dura un día, pero los culpables de su confusión somos nosotros por celebrarlo durante tres días, a lo grande, como una boda de las de antes. Con la familia, con los compañeros y con otros amiguitos.

cumpleaños dos años

Mi ayudante, robando comida mientras poníamos la mesa.

Con esto de que no habla, cada vez que le reñimos por algo nos muestra sus dos deditos, como si con recordarnos que es su cumpleaños o que acaba de cumplirlos, todo vale. Ya me lo dejó caer a su modo hace tres semanas, en mi cumpleaños, cuando le pedí que me felicitara. Él se estiraba de la oreja y se tocaba la tripita señalándose, como recordándome que el mío sólo era un ensayo del día verdaderamente importante. Y vaya que si tiene razón. Sigue leyendo

Por qué no es tan malo que tu bebé nazca a finales de año

Soy de finales de noviembre (de tal día como hoy, sin ir más lejos), pero mi hijo es aún más de últimos de año. Tenía que haber nacido el 5 de enero, pero quiso adelantarse y acabó llegando el día 14 de diciembre para celebrar en familia las Navidades. Y aunque debo reconocer que durante los primeros años de vida, sobre todo los tres primeros, se ven más cosas negativas que positivas a nacer en estas fechas, hoy vengo a reivindicar que dar a luz a finales de año también tiene sus cosas muy buenas.

  • Que tu hijo se adelante y nazca a finales de año te sale mejor en la Declaración de la Renta (de ese año). Esto no es una tontería, porque la deducción por tener un hijo te la aplican para todo el año, y te sale mejor que si naciera en enero (la deducción empezaría el año siguiente). Ese dinero que te ahorras porque el peque venga en el último trimestre.
  • Te evitas de golpe y porrazo un año de guardería. Los niños que nacen a finales de año tienen dos cursos de escuela infantil como mucho en vez de tres, y esto supone un ahorro económica importante para los padres. Empieza el colegio sin cumplir aún los tres años, pero al menos te has ahorrado un dinero un año antes.
  • Dicen que los niños nacidos en invierno gatean o reptan antes. Según un estudio israelí, el desarrollo motor de los bebés nacidos en época de frío (y esto incluye a los de finales de año) es mayor. No es que esto sea mejor o peor, pero que la divertida etapa del gateo comience antes, siempre anima.
  • Ser el pequeño entre mayores espabila y motiva. Las diferencias entre niños, sobre todo el primer año de escuela infantil, son más que evidentes. Mi hijo es el único que no articula palabra de una clase de 30 niños (por poner un ejemplo) y me sonrío cuando sus amiguitas me preguntan por él llamándolo “el bebé”. Pero está aprendiendo mucho y se ha ganado el cariño y el cuidado de todos, al menos así lo veo yo. Está espabilando a marchas forzadas. Sigue leyendo

La primera fiesta de cumpleaños

Llevaba un año seleccionando ideas geniales para hacer pasteles, envoltorios de regalos y guirnaldas, invitaciones infantiles y hasta me había propuesto iniciarme en el mundo de las cupcakes, que ahora están tan de moda. Al final, el primer cumpleaños del enano ha llegado casi sin enterarme y yo no he hecho nada de nada. Así que, en el último día, hemos corrido a encargar en la panadería una tarta para salir del paso, he comprado en el chino de al lado la velita con el número 1 y he envuelto dos juguetes que había comprado en el híper en presencia del pobre cumpleañero (pero he de decir que, para no tener mala conciencia, le volvía la silleta hacia otro lado mientras metía en la cesta sus regalos). Entonces me he dado cuenta de lo chapucera que me he vuelto.

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Secuestro cumpleañero

Creía que este cumpleaños iba a pasar como uno más, sin pena ni gloria, pero me equivocaba. No pensaba celebrarlo, pero, al final, me lo han celebrado. El sábado pasado entraron  mis amigas por sorpresa en casa, me secuestraron mientras preparaba un puré para el enano, y me llevaron a un spa a darnos masajes y, después de reírnos como gallinas en la piscina, nos fuimos de comida y a lo que surgiera. Retomamos las bromas y las investigaciones sociológicas que solíamos hacer todos los sábados sobre la forma de ligar en Navarra. Que, por cierto, no ha cambiado mucho en este tiempo. Nos reímos tanto que al día siguiente nos dolía la mandíbula y estábamos medio afónicas. Era la primera vez que salíamos así desde que me quedé embarazada, y vaya si lo necesitaba. Hasta ese momento no me había dado cuenta de que necesitaba un respiro ni de lo sano que es. Y, al día siguiente, ya estaba al punto de la mañana, y con más ganas que nunca, jugando con el enano.  Sigue leyendo