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Cuentos para leer a niños de dos años antes de dormir

Alrededor de los dos años de edad, -en algunos niños puede ser antes-, los niños siguen atraídos por los cuentos con texturas, pestañas o pop ups o sonidos, pero se interesan cada vez más por argumentos e historias. Gracias a la biblioteca del pueblo, estamos disfrutando tres cuentos muy recomendables a partir de esta edad y que son perfectos para leer antes de dormir.

He seleccionado tres porque es el número de historias que terminamos contando todas las noches en casa. A pesar de que yo ponga el límite en dos, siempre acabo cediendo y leyendo uno más antes de apagar definitivamente la luz, ¿no os pasa? Estos libros, además de una historia divertida y diferente, destacan también por sus ilustraciones.

cuentos para los dos años

→ ‘¿A qué sabe la luna?’, de Michael Grenieces, es un cuento precioso que nos ha conquistado. Habla de cómo se las ingenian unos animales empeñados en alcanzar la luna para probar un trocito. Una bonita historia que explica, en cierta manera, por qué unas veces la luna está llena y otras veces en cuarto creciente o cuarto menguante: un misterio que tiene hechizados a todos los niños. Al menos mi hijo está loco con la luna desde que es bebé, le llama muchísimo la atención y todas las noches tiene que buscarla en el cielo. Y si la tapa alguna nube en ese momento, se enfada y todo. Si no has leído este cuento, te sorprenderá qué animal se lleva el gato al agua y consigue finalmente saborearla. “¿La luna sabe a tortita o a galleta?”, le pregunto siempre a mi hijo y él se parte de risa.

El cuento de ‘La oruga glotona’, de Eric Carle, es un básico en las librerías infantiles de todas las casas y un éxito seguro entre los más pequeños. Además, hay versiones de todo tipo: desplegables, en cartón duro o en láminas, con títere de dedo, troquelado… Y si quieres sacarle más partido a la historia de este bichito tragón, en este enlace tienes unas ideas para contar este cuento de seis maneras diferentes y a través de trabajos manuales. Lo mejor, hacer el teatro de todo lo que come (y lo que se pide cada uno) y lo gorda que se pone. Yo aprovecho también las dos primeras páginas para explicarle y repasar qué animales salen de un huevo y cuáles no. Sigue leyendo

Un regalo original es un doble regalo

A falta de un día para que llegue el Olentzero (sin ir más lejos hoy se pasa por nuestra escuela infantil) o Papá Noel, aparezco con nuevas ideas de regalos. No son sólo regalos, son pequeños tesoros, propuestas originales y diferentes que no tienen por qué esperar a una fecha para ser regaladas. Seguro que te convenzo con mi lista.

⇒ Empiezo con unos pequeños cuentos que sólo lo son por su tamaño, porque en el fondo son muy grandes. Hablo de los Minis, unos cuentos deliciosos. La idea es de Gessamí Forner, una colega periodista que acaba de lanzar los primeros seis libritos con los que arranca su editorial y que ha escrito varios de ellos. Los Minis son una colección de seis cuentos de pequeño tamaño (10,5 x 10,5) de diferentes temas pensados para niños de 3 a 5 años.

A mi hijo y a mí el que más nos gusta es el de ‘Mamá y yo’, escrito por Gessamí e ilustrado por Fina la Endorfina. Por su historia sencilla y porque al peque le llaman mucho la atención las expresiones de los dos personajes, una mamá y un niño que, curiosamente, hacen muchas cosas como nosotros. Los cuentos tienen un precio también mini (un euro y medio y los seis, ocho euros con unos gastos de envío de 56 céntimos) están escritos en castellano, euskera y catalán y cada uno tiene ilustraciones diferentes. Se pueden adquirir aquí. Yo los veo como unos cuentos para degustar despacito, como cuando te comes un bombón. Mmmm…

Minis

⇒ Continúo esta lista con más cosas artesanales y que descubrí el domingo en el showroom del Mums’ on the rocks navideño. Al pasar por el stand de Miss Katiuska tuve un flechazo con estas ballenas de crochet y sus bastidores, sobre todo el del flamenco y las gotas de lluvia. Para colgar como decoración, no tienen precio. Ni como regalo original para un recién nacido. Sigue leyendo

Un libro que es un regalo: ‘El niño que perdió su nombre’

Un buen libro es uno de los mejores regalos que pueden hacerse. Y si es especial, aún mejor. Hace poco, y por casualidad, descubrí en Internet unos libros preciosos que me enamoraron nada más verlos. Por sus bonitas ilustraciones y por la historia que tienen detrás. Hablo de Lost my name, una pequeña editorial de Londres que ha creado unos cuentos personalizados, ‘El niño que perdió su nombre’, con la idea de un niño o una niña que no recuerda cómo se llama y que emprende un camino para recuperarlo. En cuanto lo ví, supe que a mi hijo le iba a encantar esta historia y sus dibujos.

A lo largo de las páginas de este libro, el pequeño protagonista se encuentra con criaturas muy especiales a las que ayuda mientras va recuperando, una a una, las letras que forman su nombre. Una manera muy bonita de enseñar a leer y escribir a los más pequeños su nombre y de conocer a seres tan diferentes de otros cuentos como en narval, los inuits o los vikingos, personajes mágicos y divertidos que hacen más especial a este cuento.

lost my name

El cuento se personaliza según el nombre de cada niño (puede elegir si el protagonista es chico o chica) y para ser un proyecto especial tiene un precio muy razonable, 23,99 euros (el envío es gratuito). Sus ilustraciones son brillantes y coloridas y los textos están escritos en rima, un detalle que me encanta. Está dirigido a niños de entre 2 y 7 años y es un cuento precioso para contar a los más pequeños antes de ir a dormir.

Es un proyecto independiente y autopublicado que se está dando a conocer por el boca boca. Han vendido más de 100.000 unidades en su versión inglesa y acaban de traducirlo al castellano (de hecho, salieron a la venta el 6 de noviembre) De momento, se pueden encontrar también en inglés, francés y alemán.  Sigue leyendo

Nuestro rinconcito para leer a pollito

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Como no queremos que en nuestra casa se cumpla eso de “en casa del herrero, cuchillo de palo”, trato de que el enano vaya cogiendo gusto por la lectura, o al menos que no me siga tirando los libros a la cabeza para ir corriendo a por el balón. Con unos padres dedicados a la escritura, qué menos. A fuerza de insistir, he conseguido (para mí es un logro increíble) que se aficione al cuento de pollito, como he bautizado yo a un libro titulado ‘Cuento en la granja’, con forma de huevo, y que habla de los animales ovíparos.

Lo que creo que le atrae del cuento es que es manejable (lo coje, lo voltea y lo muerde por todos lados) y que su madre, aquí presente, lee imitando todos los sonidos del mundo animal, incluido el pavo real, que le sale genial (debe ser genético, porque mi hermano lo borda). Y también, claro, que todos los animales le intentan picar o cornear al pitufo en cada página.

Como no me gustaría que su pasión por el cuento de pollito quedara en una anécdota, me he puesto manos a la obra y con la ayuda del taladro del abuelo hemos montado en su estrecha habitación un rinconcito dedicado a la lectura. Sigue leyendo