Archivo de la etiqueta: comunicación con el bebé

La maternidad nos hace más creativos

Desde que soy madre, soy mucho más creativa. Creo firmemente en que la maternidad y la crianza nos hace ser personas mucho más creativas que antes, por el simple hecho de que hay que ir resolviendo problemas que van a pareciendo (me temo que cada vez más complicados) y para los que hay que echar mano de soluciones imaginativas, novedosas y prácticas.

Supongo que ya era antes creativa, pero lo he potenciado: es algo que se trabaja y se desarrolla, más aún si se practica a diario y en todas las facetas de nuestra vida. Por eso, creo que los padres y madres tienen un plus de creatividad y de sentido práctico por el que las empresas deberían estar frotándose las manos cada vez que nos emplean, pero ese es otro tema.

La crianza da lugar a muchísimas oportunidades para desarrollar nuestra creatividad, aunque yo he identificado tres principales:

patinete por el campo

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Cuando no habla a los dos años

Pasados los 26 meses y medio, mi peque sigue sin hablar. Desde aquella primera palabra que pronunció en noviembre, no ha habido avances. Y lo curioso es que, de tanto esperar ya no vivimos pendientes de que su lengua se desate.

¿Por qué estoy tranquila? Porque no habla, pero se comunica. La pediatra nos ha confirmado que es un retraso en el lenguaje, pero no ve ningún problema. Entiende todo a la perfección (en castellano y en euskera, además), sigue nuestras instrucciones y se hace entender mediante cuatro gestos, señalando como loco y con toda la expresividad de su cara. Sabemos que terminará hablando, a pesar de que vayan pasando los meses sin tener avances. De hecho, le preguntas si quiere hablar y te niega con el dedito y cara de pillo, como si para él todo esto fuera un juego y realmente no habla porque no le da la gana. ¿Es esto posible?

¿Cómo nos entendemos?

A veces me sorprendo de cómo podemos entendernos sin que haya de por medio palabras. Con mamá, papá, más (realmente es mai) y iiiiii (sí), se soluciona todo. Sus sonidos y gestos con las manos expresan absolutamente todo. Para entender su lenguaje corporal hace falta que estemos atentos a captar sus señales, pero es algo que ya nos sale solo.

leyendo un cuento

Leyendo juntos un cuento sobre un pajarito.

Nos hemos convertido en unos expertos en las preguntas cerradas. Echo de menos eso de preguntar ¿qué has hecho hoy en clase? Pero voy intuyéndolo a través de preguntas para que me conteste sí o no con la cabeza. Y ya hemos instaurado el gesto del coscorrón en la cabeza para decirme si ese día se ha caído o si le ha pegado un niño (se haga daño donde se lo haga, siempre me señala la cabeza)

Tiene signos para todo: para los piratas, los tiburones y los delfines, para dormir y cambiar el pañal, para pedirme el chupete, para jugar a los trenes, para comer y para ver la tele. Hasta tiene un signo para hablar de su profesora preferida. Y si no sirven los gestos, señalando y preguntando se llega a Roma.

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¿Dejas a tu hijo ser autónomo? Criando despacio

Desde que el peque va a la escuela infantil he aprendido muchas cosas. No sólo las ha aprendido él, yo también y me alegro de ello, porque eso quiere decir que estamos en sintonía. Las educadoras han puesto nombre a intuiciones que tenía sobre cómo hablar y tratar en muchas ocasiones a mi peque. Cosas que me salían solas pero sin saber un por qué. Pero, sobre todo, me han abierto los ojos sobre cómo veo a mi hijo.

En la última reunión con los padres descubrí que es más autónomo de lo que nosotros pensábamos e imaginábamos. Proyectaron varias imágenes y me sorprendió verlo ayudando a la educadora a cambiarse el pañal y pelando un plátano en el comedor y sin ayuda en varias fotos.

caracol niño, criando despacio

Estaba claro de que podía hacerlo y yo ni lo sabía. Y el problema era, sencillamente, que no le había dejado demostrarlo. ¿Por qué no dejaba a mi hijo ser autónomo? Porque no había caído en la cuenta de que ya podía hacerlo él, seguía tratándolo como un bebé. En cada momento hay algo que el bebé o niño (¿cuándo deja de ser lo uno y se convierte en lo otro?) puede hacer, desde ayudar a tirar algo a la basura (que, por cierto, les encanta), elegir qué jersey quieren ponerse (dando dos opciones, que si no, no salimos de casa nunca) o qué cuento quieren leer por la noche, hasta ayudar en tareas sencillas de la casa, como tender la ropa (sujetando las pinzas) o hacer de recadero.

Desde que vi todo lo que hacía en su clase por imitación supe que tenía que dejarle elegir más cosas y permitirle que hiciera otras, en definitiva, ser más autónomo. En casa, él mismo se quita el pañal y se limpia con una toallita (aunque yo vaya detrás), se peina y elige su ropa. Y cada vez que hace una de estas tareas y le recalco lo mayor que es, lo noto orgulloso y satisfecho. Para él, cada uno de estos pequeños pasos es muy motivador. Sigue leyendo

Ni signos ni palabras: no nos entendemos

Ni con signos ni con palabras, con mi hijo nos entendemos a la vieja usanza. Él, a grito pelado, y yo, ofreciéndole todas las alternativas posibles e imposibles hasta que doy con la que correcta. Nuestras conversaciones parecen concursos de la televisión en los que el premio es siempre un beso.

El nene tiene 18 meses cumplidos y sólo dice ‘ma, ma, má’, lo que en su idioma significa absolutamente todo. Pero el tío entiende perfectamente lo que le digo y sabe que prefiere un melocotón y no un quesito, y que su madre le ha dicho que recoja su león para jugar y no la grúa. Así que creo que no habla porque no le apetece, digo yo. Tampoco dice sí o no, pero ha inventado su particular sistema: un sí es una sonrisa y un no es un ademán con la mano, que le queda muy finolis y no sé de dónde habrá sacado.

jugando

Hemos probado hasta con los signos. Ya conté en un post anterior que empezamos allá por enero a aplicar el sistema de signos para bebés convencidos de sus beneficios para la comunicación y creyendo que agilizaríamos sus primeras palabras. Pero no ha sido así. Los signos no nos han funcionado por dos razones: no hemos sido muy perseverantes, y él no quiere participar. Siendo sincera, empezamos con mucho empuje y ganas pero al mes o así, al ver que no habíamos obtenido ningún resultado y que no signaba ni siquiera su palabra favorita, ‘galleta’, nos fuimos desinflando y nos entraron las dudas.

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Comunicarte con tu bebé a través de signos

El sábado estuve en un taller para aprender a signar con mi bebé. Es decir, a comunicarme con él a través de un sistema de signos (adaptados a los bebés), como un medio para entendernos y para ayudar a que hable antes. Como con 13 meses aún no dice ni una palabra, ni siquiera mamá, agua o pan, pensé que no perdíamos nada por probarlo. Nos asesoraron, a mí y a otras madres, en Cincodeditos, que enseña el sistema de baby signs en España.

Me enteré por una amiga de que existía esta posibilidad de comunicarse con los bebés y, aunque al principio fui un poco escéptica, me animé y ya estoy muy involucrada. Espero que dé sus frutos y que el nene consiga pronto decirme qué quiere, en qué piensa y qué le pasa (Debe ser increíble, ¿no?)

babysignandplay

Imagen de babysignandplay.es

Así que hemos estado este fin de semana probándolo con palabras concretas: galleta (su preferida), comer, agua, más y perro. De momento no ha movido las manos, hay que darle tiempo. Según nos explicó la instructora, todos los bebés signan, es cuestión de paciencia y constancia. Cuando empiece a imitar los primeros signos, iremos introduciendo más. Sigue leyendo