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Las primeras veces en el cine: ¿cuándo llevarle?

La primera vez en el cine es todo un acontecimiento. Pero, ¿a qué edad se considera que los niños aguantan sentado hora y media viendo una película? Más que la edad, que importa y mucho, mi opinión es que la elección de la peli es fundamental para que quiera repetirlo. Es la que va a marcar que sea un desastre o una experiencia para repetir de vez en cuando.

Hasta la fecha, el enano ha estado tres veces en el cine. La primera de ellas fue viendo Minions, con dos años y medio de edad. Para esa fecha, algunos niños de su clase ya habían estado y otros, en cambio, tardarían aún meses en ir. A él, le gustó la película, le divirtió y se rió (aunque en momentos en los que nadie más se reía, vete a saber tú de qué) y sobre todo le encantó eso de llevarse a la boca más gominolas y palomitas que de normal.

la primera vez con un niño en el cine

La primera vez que se va al cine con un niño pequeño no se sabe muy bien cuál será el resultado. Nos dimos cuenta de que le podría gustar cuando nos pedía varios capítulos seguidos de sus series de dibujos preferidas y podía verlas sin pestañear. Si no aguanta en la tele de casa, en el cine va a ser parecido. Pero además de esto, para nosotros fue importante estar los tres juntos y elegir una película divertida y que le pudiera enganchar, sin dramas familiares ni un argumento demasiado retorcido. Sigue leyendo

Secuestro cumpleañero

Creía que este cumpleaños iba a pasar como uno más, sin pena ni gloria, pero me equivocaba. No pensaba celebrarlo, pero, al final, me lo han celebrado. El sábado pasado entraron  mis amigas por sorpresa en casa, me secuestraron mientras preparaba un puré para el enano, y me llevaron a un spa a darnos masajes y, después de reírnos como gallinas en la piscina, nos fuimos de comida y a lo que surgiera. Retomamos las bromas y las investigaciones sociológicas que solíamos hacer todos los sábados sobre la forma de ligar en Navarra. Que, por cierto, no ha cambiado mucho en este tiempo. Nos reímos tanto que al día siguiente nos dolía la mandíbula y estábamos medio afónicas. Era la primera vez que salíamos así desde que me quedé embarazada, y vaya si lo necesitaba. Hasta ese momento no me había dado cuenta de que necesitaba un respiro ni de lo sano que es. Y, al día siguiente, ya estaba al punto de la mañana, y con más ganas que nunca, jugando con el enano.  Sigue leyendo