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Pilates para recuperarse del embarazo y el parto

Llevo casi dos meses practicando Pilates y en este poco tiempo no puedo estar más contenta con el resultado. Desde el parto, hace ya dos años, he buscado volver a ponerme en forma sin conseguirlo por problemas de horarios. Los meses de baja maternal me apunté a un gimnasio con horario flexible, y me fue muy bien, aunque tuve que dejarlo al volver a trabajar. Tampoco me llegaron a convencer del todo las palizas que me daba, la sensación de cansancio constante y cómo llevaba todo esto con la lactancia. Un año más tarde empecé a correr, pero lo dejé por el mal tiempo.

Tengo la sensación de que el Pilates estuvo de moda hace un tiempo pero ahora no tanto, y de que se está dejando de lado por actividades como la zumba, por ejemplo. Pero a mí siempre me ha funcionado, y ahora que tengo poco tiempo y una vida más complicada con la maternidad, se ha convertido en mi gran descubrimiento.

Pilates posparto

He tenido la suerte de encontrar un espacio donde se practica Pilates cerca de casa, con muy pocas alumnas y un profesor que sabe mucho y se explica de maravilla. Y en dos meses he conseguido fortalecer mi cuerpo en general, sobre todo la zona del abdomen y mi suelo pélvico, justo donde quería incidir. Pero además, me siento mejor, menos cansada y más relajada, que no es poco. Bendito efecto el del deporte. Desde que empecé con Pilates me siento mucho mejor y estoy recuperando mi figura de forma más evidente. Sigue leyendo

El running y el suelo pélvico

El running está de moda entre las madres y las mujeres que quieren recuperarse tras el parto. Es un deporte sano y completo, se puede realizar en cualquier momento y encima es barato. Tonifica los músculos, ayuda a adelgazar y libera endorfinas que relajan y nos hacen sentir mejor. Pero, y aunque lo pueda parecer, no es bueno para todo, no para el suelo pélvico.

No está recomendado empezar a correr tras un parto sin comprobar antes si el suelo pélvico está dañado, como se defiende aquí. Porque el ejercicio del running es de impacto para los músculos que sujetan la vejiga, vagina y útero y el recto y los debilita más. Le ocurre a corredoras de maratones que no fortalecen esta zona, a mujeres que llevan muchos años corriendo o a madres que se encontraban bien pero que tras varios partos empiezan a correr y descubren que tienen escapes de orina que, si no se tratan, pueden llegar a convertirse en prolapsos.

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Tras mi parto, mi suelo pélvico quedó muy debilitado. Después de varios meses realizando ejercicios hipopresivos recuperé fuerza muscular, tonifiqué la zona y conseguí corregir un cistocele y un diafragma que se había caído durante el trabajo de parto, como conté aquí. Sólo con unos ejercicios sencillos realizados cada día. Pero en mayo, empecé a correr (fue un entrenamiento muy ligero) y volví a sentir que mi suelo pélvico estaba debilitado, lo notaba sin fuerza y más hundido. Sigue leyendo

Seis meses con los abdominales hipopresivos

Han pasado seis meses desde que empecé con la gimnasia abdominal hipopresiva y el resultado en este tiempo ha sido espectacular. No se nota a simple vista (sigo sin tener la tripa de Shakira ni nunca le tendré), pero sí se nota por dentro, y esto es lo que a mí me importaba: la faja abdominal está más tonificada (siento que tengo más fuerza en la tripa) y se ha solucionado la caída de los órganos internos.

Ya conté aquí, al hacer balance de los dos primeros meses, que esta gimnasia, combinada con los ejercicios de Kegel, habían conseguido recolocar en su sitio mi diafragma y mi vejiga. Cuatro meses después, el resultado es aún más notable: como estaba antes de quedarme embarazada. Hace unos días estuve en la revisión de Pelvia, la clínica de fisioterapia para el suelo pélvico (o fisioterapia perinatal) a la que acudí unos meses después del parto y su balance fue que estaba tan recuperada que ya podría tener otro hijo sin peligro para mi suelo pélvico. Supongo que si cuidara más la alimentación y si lo combinara con algo de ejercicio aeróbico (asignaturas pendientes) el resultado se habría notado también por fuera, pero estoy más que contenta con el resultado.

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El secreto de los hipopresivos está en la postura (unos músculos quedan en tensión y otros relajados) y la respiración, que generan una presión intra-abdominal que contrae la faja abdominal de forma no voluntaria. Los ejercicios son muy sencillos y lo único que se requiere es constancia. De hecho, casi no parece que estés haciendo ejercicio.

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Dos meses con los abdominales hipopresivos

Hace más de dos meses empecé con los abdominales hipopresivos y los resultados en este tiempo han sido espectaculares. Como ya conté en este post, empecé a hacer este tipo de ejercicios para reforzar el tono muscular del periné y levantar el suelo pélvico.

Gracias a los hipopresivos, a los ejercicios de Kegel y a la fisioterapia que me han hecho en la Clínica de Fisioterapia Pelviperineal de Pamplona, mi suelo pélvico es otro y está casi recuperado de un parto complicado. El diafragma ha vuelto a su sitio (se me desplazó cuando retiraron la placenta) y la vejiga, que estaba desviada (lo que se denomina cistocele en grado uno), también. Estoy muy contenta porque la mejoría ha sido increíble, más aún teniendo en cuenta que no todos los días he podido sacar un hueco para hacer la “tarea” pendiente.

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No he notado que la cintura se haya reducido, pero es lo que menos me importaba. Gracias al tratamiento he evitado que estos problemas se fueran agravando por el paso del tiempo o por la llegada de otro embarazo, que aún tardará. Sigue leyendo

¿Es posible realmente volver tener la misma figura tras el parto?

Me dijeron que adelgazaría bastante con la lactancia prolongada, pero nada, y que perdería peso en cuanto empezara a trabajar, y no ha sido así. La última es que bajaré unos kilos cuando el nene empiece a andar. Visto lo visto, me permito ser escéptica. ¿Es posible ponerse en forma o bajar unos kilos cuando no hay tiempo para nada?

Así, como quien no quiere la cosa, engordé veinte kilos durante el embarazo. Y eso que mi embarazo fue de ocho meses y que unas semanas antes de dar a luz me negué a seguir con el martirio de subirme en la báscula de la matrona (¿por qué no me dejaba quitarme los zapatos, con la de kilos que pesan?)

Pero lo cierto es que en el parto me quité más de la mitad de los kilos que gané, y en los meses siguientes, ocho más. Éstos sí, gracias a la lactancia y a algo de deporte que me obligué a hacer, pero que en cuanto empecé a trabajar, tuve que dejarlo. Me quedé con dos kilos de regalo, y ya me puedo dar con un canto en los dientes, visto lo visto. A los seis meses ya había vuelto a mi talla anterior, más o menos, pero los kilos se han colocado libremente donde han querido, y no donde estaban antes. La ropa no sienta como antes y el espejo no engaña: las formas son otras. Sigue leyendo

Abdominales hipopresivos

En los últimos meses, desde que dí a luz, solo he oído hablar maravillas de los abdominales hipopresivos. Tenía mucha curiosidad por saber si eran una moda más o si realmente es verdad todo lo que se dice de ellos, y desde hace una semana ya los estoy practicando. Me están enseñando a hacerlos correctamente en la clínica de fisioterapia Pelvia (en Pamplona), un lugar al que acudí recomendada por una amiga y que yo también recomiendo fervientemente a las mujeres que necesitan recuperarse físicamente del parto. La fisioterapeuta que me está ayudando fue alumna de Marcel Caufriez, quien desarrolló estos ejercicios. Sigue leyendo