Archivo de la categoría: Salud

La congelación de óvulos como seguro

congelación de óvulos

¿Congelarías tus óvulos de joven para usarlos más tarde cuando tengas la posibilidad de quedarte embarazada? La congelación de óvulos (mejor dicho vitrificación, ya que realmente la técnica es diferente) no está reservada sólo a mujeres que van a someterse a tratamientos oncológicos o con otras enfermedades. Hay quienes abogan por hacerlo extensivo a todas las mujeres en edad fértil como un recurso para ganar tiempo al reloj biológico y evitar futuros problemas de infertilidad.

En definitiva, se trata de seguir teniendo óvulos de calidad y jóvenes como un “seguro” para cuando la mujer esté preparada para tener hijos con unos años más (por temas económicos, laborales, de pareja o los que sean) De este tema nos hablaron a un grupo de blogueras en IVI Pamplona, con motivo de que este mes de junio es el mes de la infertilidad. Según nos explicaron, el año pasado 700 mujeres en España preservaron sus óvulos en esta clínica. Tenían entre 33 y 39 años, muchas cargas laborales y buscaban una válvula de escape ante la llamada de su reloj biológico.

Los óvulos congelados no tienen caducidad y se pueden usar o no en el futuro para una fecundación in vitro, aunque muchos de ellos terminan siendo donados (según IVI, la mitad de las mujeres que consiguieron ser madres con ellos fue gracias a la ovodonación). La vitrificación de óvulos es una forma de solucionar la discordancia entre el momento reproductivo de la mujer (el mejor momento para concebir es con menos de 30 años) y el de concepción, que cada vez se retrasa más.  Sigue leyendo

Manchas raras en primavera: la fitofotodermatitis

ovejas en el campo

Después de escribir sobre la sorpresa de descubrir un bulto negro en la encía del enano cuando tan sólo era un bebé, nos siguen pasando cosas extrañas. La última ha sido una mancha rara que apareció una mañana en el cuello de mi hijo en plenas vacaciones de Semana Santa y que nos inquietó bastante. No suelo contar nuestros males y enfermedades, pero viendo que esta reacción llamada fitofotodermatitis no es muy conocida, pero sí común en los niños que andan en el campo en otoño o primavera , he pensado que debía compartirlo, por si a alguien le ayuda.

Al principio pensamos que sería la picadura de algún insecto que le habría hecho una reacción, con una zona en el centro blanca y otra, alrededor muy roja y grande. Pero no le picaba ni molestaba, así que no me preocupé. Como era festivo, consulté en la farmacia, pero no sabían qué era.

La mancha se fue poniendo un poco peor, como se ve en las fotos de más abajo, pero seguía sin molestarle en absoluto. Tras consultar en otra farmacia, nos dijeron que fuéramos a urgencias por si era un hongo o algo así. Así que fuimos corriendo, pero allí le observaron dos pediatras sin saber del todo bien qué era. Su diagnóstico fue una quemadura, algo que sabíamos que era totalmente irreal, puesto que nos habríamos enterado en el momento y no le dolía nada. Nos mandaron corticoides, y para casa.

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Al cole con pañal

A la hora de retirar el pañal a un niño sólo hay que seguir un consejo: hacerlo cuando esté preparado. Por eso nuestro intento de operación pañal de este verano ha resultado un desastre. Sabíamos que no estaba maduro todavía a pesar de sus casi 33 meses, pero ante el inicio del colegio y presionados por las circunstancias, quisimos intentarlo una semana antes, por ver si por casualidad sonaba la flauta.

¿Y qué ha pasado por empezar el cole con pañal? Absolutamente nada, gracias a que las educadoras que nos han tocado lo han entendido perfectamente y son partidarias de respetar los ritmos de cada niño, sabiendo que entre los de principios y finales de año dista casi un año y eso es muchísimo en esta edad. De hecho, dicen que la edad media de adquisición del control de esfínteres durante el día es de 32,5 meses para las niñas y 35 meses para los niños, como se explica en este artículo muy recomendable sobre qué hacer en esta situación. Una edad media que se sigue sin respetar y que se tiende a adelantar.

al cole con pañal

Este tema, como el de hablar (sigue sin decir nada más allá de mamá y papá), es algo que llevamos a otro ritmo, pero no me preocupa, más allá de que inicie el colegio unos pasos más atrás que el resto de niños, como me temía al decir si es demasiado pronto para la educación infantil.

Al final, hemos empezado esta semana el cole con pañal, o bragapañal más bien, una fórmula intermedia para que el niño pueda subirse y bajarse él solo todo para ir al baño (evita escapes pero tampoco es tan fácil de bajárselo como un simple calzoncillo). Las profesoras nos han dado la tranquilidad que buscábamos, porque el proceso de retirada del pañal de la última semana había sido duro y estresante: entre cinco y seis cambios completos de ropa diarios porque no era capaz de avisarnos y se lo hacía encima cada vez. En casa, pasábamos el día con la fregona arriba, pero fuera de casa sudábamos la gota gorda para que no se lo hiciera en el parqué de otros y recurríamos a preguntar cada cinco minutos si tenía ganas hasta hartarle. Efectivamente, justo lo que no hay que hacer. Sigue leyendo

Un cuento para introducir la operación pañal

Pensando en el reto que se nos viene encima en verano para quitar el pañal, estos días hemos empezado a prepararnos para ello como nos gusta hacerlo, con un cuento. Nos quedan varios meses aún hasta agosto, el momento en el que creemos que empezaremos a intentarlo, pero ya voy sembrando el terreno para familiarizarle con el tema.

Desde hace unos días, me estoy dedicando a hablarle del tema con tranquilidad y, cada vez que voy al baño, a enseñarle el resultado (dicho finamente). A él le hace mucha gracia verlo y yo le animo a que tire de la cadena para hacerle partícipe. Puede parecer algo escatológico, pero así le acostumbro a ver cacas y le muestro que es algo natural y que todos lo hacemos. Todo con evitar que vea sus deposiciones como algo ajeno o que se siente extraño por ello. De momento está claro que no le dan asco, así que vamos por buen camino.

Además, es un tema que les produce una curiosidad increíble. El otro día, un niño del parque que está superando la operación pañal se puso a mear junto a un arbolito y mi hijo y otro niño se quedaron embobados viendo cómo lo hacía y la mancha que dejó en la tierra. ¿Cómo no aprovechar estos momentos de curiosidad para ir sembrando poco a poco?

Esto mismo es lo que estamos haciendo con un libro que nos ha encantado: ¿Quieres ver mi pañal?, de Guido Van Genechten (aquí enlace a Amazon).

¿Puedo mirar tu pañal? Sigue leyendo

Cómo hemos abandonado el chupete sin prisas ni lloros

Después de caer en la cuenta de que el chupete lleva abandonado en unas estantería desde hace dos o tres semanas, puedo decir sin miedo que hemos conseguido dejarlo. O más bien debería decir que el chupete nos ha dejado a nosotros, porque casi ni nos hemos enterado. Es curioso, pero este tema me daba miedo, creía que iba a ser una gestión mucho más complicada, con lloros y malas noches de por medio, trucos y estrategias creativas para deshacernos de él, pero no ha sido así. Se ha parecido, más bien, a aquel destete respetuoso en el que mi hijo decidió que ya no quería más pecho a los 15 meses.

Ahora ha sido el quien ya no veía necesario el chupete y por eso ni se ha acordado de él, ni nos hemos acordado nosotros. Duerme sin él por las noches y tampoco lo pide en sus momentos de lloros o después de caerse. Y la clave de ello ha sido simplemente algo tan fácil como dejar pasar el tiempo y darle confianza, sin negárselo a la fuerza en ningún momento.

chupetes de un niño

Recuerdo que hace seis meses, en la revisión de los dos años, la pediatra nos aconsejó que le quitáramos el chupete ya, aduciendo problemas de dentición y de excesiva dependencia. Nos lo estuvimos pensando, pero sabíamos que no era el momento de hacerlo: sólo se dormía con su tete, se volvía muy loco cuando no lo encontrábamos y lo demandaba y lo usaba todo el tiempo para estar en casa. Leer este artículo de Maternidad Continuum me dio tranquilidad. No quise meterme en aquella batalla a la que no le veía sentido: mi hijo estaba verde y necesitaba más tiempo. Sigue leyendo

La reanimación cardiopulmonar en bebés y niños (2/2)

Que no te extrañe si ves a alguien practicando una reanimación cardiopulmonar (RCP) al ritmo de La Macarena. No es que se lo esté tomando a broma, es un truco para llevar el ritmo del masaje cardíaco y salvar una vida. Ayer conté en el post anterior, ‘¿Sabes cómo auxiliar a tu hijo en caso de accidente?‘ que asistí a un curso práctico de RCP y taller de primeros auxilios a bebés y niños, que no puedo hacer sino recomendarlo.

No es lo mismo saber la teoría de la reanimación cardiopulmonar que practicarla con maniquís que te indican si estás haciendo la fuerza necesaria, al ritmo que hay que hacerlo y en el punto exacto. Por eso, por mucho que leamos cómo hacerlo o sigamos los pasos de los vídeos, dominar la práctica es lo único que nos da seguridad y nos enseña cómo actuar en caso de un accidente.

Nadie quiere verse en una situación similar, y mucho menos ante sus hijos, pero es importante conocer cuáles son los pasos hay que seguir (se explican en esta cadena) y en qué orden, para sentirse con la seguridad y el aplomo de poder sacar adelante un vida. Si te interesa y no te has informado aún, puedes aprender qué pasos hay que seguir también en este enlace del ABC que salva vidas, con mucho material descargable para familias, niños pequeños y colegios sobre cómo auxiliar y cómo hacer el masaje cardíaco.

Me quedo con un consejo que nos dieron en esta formación y me pareció muy motivador ante una situación tan angustiosa como ésta: “Aunque la RCP se haga de forma poco correcta, merece la pena intentarla, porque el resultado siempre es mejor que no hacer nada“.

A pesar de que en esos enlaces se explica muy bien, conviene recordar que hay que colocar a la víctima sobre una superficie dura, por lo que no sirve atender a un bebé inconsciente encima de la cuna. Además, mejor colocarla en un lugar en el que nos sentirnos cómodos: el mejor es, sin duda, el suelo. Reanimar a alguien cansa mucho (doy fe de ello, más si es a un adulto) y te exige estar en forma, así que mejor hacerlo en una postura en la que nos encontremos a gusto.

La cifra mágica que hay que recordar es 30:2, que se refiere a 30 compresiones por 2 respiraciones a un ritmo rápido. Y para hacerlo, un truco es seguir el ritmo de La Macarena o de la canción de los Bee Gees ‘Stayin’ Alive’, o contar en alto y rápido 1001, 1002, 1003… y de esta manera llevamos mejor la cuenta hasta las 30 compresiones, para iniciar las dos respiraciones. ¿A que con este truco no se te olvida?

reanimación cardiopulmonar en bebés

Practicando la respiración en lactantes y la posición adecuada de la cabeza.

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