Archivo de la categoría: Embarazo, parto y posparto

La vie en rose: cuando cambia el sexo del bebé

la vida en rosa

Iba a ser niño, o eso nos dijeron en la ecografía de las 13 semanas, cuando la ginecóloga se aventuró a revelarnos el sexo del bebé porque se veía clarísimo que tenía “un buen par de huevos“. Pero en la de la semana 20, centrados en si todo iba bien, en si el tamaño era el adecuado y si estaba todo en su sitio, nos sorprendieron con las noticia: “¿Os han dicho que es niño? Porque es una niña claramente“. A partir de ahí, y después de mirarnos sin creérnoslo, no pudimos escuchar nada más.

Es curioso cómo cuando te cambian el sexo del bebé te rompen los esquemas. Sí, lo importante es que todo vaya bien, eso por supuesto pero en estas últimas siete semanas nos habíamos hecho a la idea de que íbamos a tener dos chicos, dos compañeros de juegos y tres varones en casa. Teníamos el nombre escogido, la idea de ponerles juntos en la habitación, y ahora, sin esperarlo, resulta que habemus parejita. Sigue leyendo

Seis razones por las que las embarazadas nos tocamos la tripa

manos en la tripa

Al padre de la criatura le sorprende que siempre que pueda me esté acariciando la barriga. Se pregunta entre risas que por qué lo hacemos todas las embarazadas, como si fuera un extraño código que utilizamos entre nosotras. Su pregunta siempre me ha hecho gracia, pero es que es cierto que es un gesto que hacemos casi inconscientemente desde que nos enteramos de que estamos embarazadas.

¿Qué hay detrás de este cariñoso y entrañable gesto? He estado reflexionando y se me han ocurrido seis razones de peso por las que nos tocamos las barrigas a nosotras mismas y lo seguiremos haciendo en el futuro, y a mucha honra. Sigue leyendo

Un libro para un embarazo más natural

Estoy embarazada: cuidarse y curarse naturalmente

A diferencia de en el primer embarazo, en éste el tiempo está pasando volando porque apenas pienso en ello. Estoy tan enfrascada en el trabajo, mi hijo y en descansar cuando puedo que no me centro tanto en ello ni estoy atenta a las señales de mi cuerpo. A veces, creo que el vínculo con este bebé es menor, y que cuando nazca me va a pillar por sorpresa. Por eso, leer el libro ‘Estoy embarazada, cuidarse y curarse naturamente’ de la plataforma de editoriales Boolino me ha venido muy bien para tener un tiempo en el que, simplemente, tomar más conciencia de ello.

En el primer embarazo leí mucho sobre crianza, el parto, y los cuidados durante el embarazo, pero hay muchas cosas que se olvidan. Gracias a este texto, he recordado cosas importantes y que tengo que tener más presentes. Pero sobre todo, me ha vuelto a conectar con el aspecto más espiritual o holístico del embarazo (con ejercicios de contemplación o meditación), lo que me ha venido muy bien para relajarme un poco. Éste es el aspecto que más valoro del libro, porque creo que es el más original a diferencia de otros títulos sobre el embarazo. Sigue leyendo

Los temores y dudas del segundo embarazo

Es curioso descubrir cómo el segundo embarazo (e imagino que con el tercero y siguientes pasará más de lo mismo) se vive de forma completamente diferente al primero. Me duele decirlo, pero la emoción e ilusión que se siente, no es la misma. Recuerdo que cuando me quedé embarazada por primera vez no tenía otro pensamiento en la cabeza y ahora, en cambio, hasta se me olvida. No tengo tiempo para estar mirándome el ombligo todo el día, así que el tema ha pasado a un segundo plano. Tampoco voy con esa sensación por la calle de decir, “¡Que se pare el mundo, que estoy embarazada!” Qué ilusas somos las primerizas, ¿verdad?

tripa embarazo

Por suerte, al repetir embarazo tampoco se repiten temores absurdos como éstos de los que hablé aquí. Pero el segundo tampoco es un camino de rosas, y como a las mujeres nos encanta comernos la cabeza, aparecen otros miedos terribles. En mi caso, son éstos: Sigue leyendo

Aprovechando los pantalones durante el embarazo

Es un hecho científico eso de que la barriga sale antes con el segundo hijo. No me lo podía creer, pero antes de las 8 semanas ya estaba ahí la tripita que, con mi primer hijo, tardó en salir lo menos 12. En mi caso, además, se me empezó a notar el embarazo enseguida en la cara, más regordeta, y en la cadera. Me gustaría ser como esas mujeres a las que sólo les crece la tripa, pero al parecer esa no es mi genética: en los embarazos cojo mucho peso y por todos lados. La cintura desaparece casi en el momento en el que me hago el test de embarazo y mis muslos empiezan a aprovisionarse desde el primer segundo para que nada le falte al bebé.

Por eso me cuesta mucho aprovechar mi ropa, aunque en este segundo embarazo lo estoy llevando mejor: ya me había hecho con muchas prendas anchas (jerseys, camisetas, vestidos) y también ha ayudado el hecho de que sea invierno y lleve abrigos y fulares que lo disimulan. De momento, me siguen valiendo mis pantalones y no he tenido que aumentar de talla (toco madera). En el primer embarazo me compré unos de premamá desde el tercer mes, pero en éste me estoy resistiendo para seguir viéndome como siempre.

Las primeras semanas tiré del truco de la goma de pelo en el ojal para sentirme más cómoda, pero ya me he profesionalizado (la experiencia es un grado) y ahora uso un alargador de cintura profesional, que me sienta mucho mejor y cubre mucho más. Me costó un poco cogerle el tranquillo, pero ahora lo uso a diario y me parece un inventazo. Sigue leyendo

Algo hizo clic en mi cabeza

Me había autoconvencido de que así, los tres juntos, estábamos bien. En nuestra pequeña casa, con todo el tiempo para nuestro hijo y pudiendo llevar una vida cómoda, disfrutando de vacaciones cada año. Me autoconvencí de ello porque el miedo a ampliar la familia era muy grande. Pero me reconcomía la duda.

Este verano, sin esperarlo, algo hizo clic en mi cabeza. El miedo a volver a las noches sin dormir parecía más pequeño. El pánico a un mal parto de nuevo, a palabras como bajo peso, cirugía o prematuro ya estaba casi olvidado. E incluso la sombra de la preeclampsia (alargada sombra) empequeñecía en mi mente. Fueron ocupando su lugar recuerdos de nuestras vacaciones juntos, de los primeros días de mi bebé, de su olor, de sus movimientos en mi tripa, de nuestra inocencia de primerizos. Y me sonreía.

embarazo primer trimestre

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