Yo también quiero un huerto urbano para ser más feliz

Los huertos urbanos están de moda. Son tendencia en decoración de interiores y exteriores, en cocina saludable y vida ecológica. Y yo me apunto al carro por todo ello y más: mi cocina necesita verde, quiero enseñar a mi hijo a cuidar a las plantas y de paso demostrarme a mí misma que nuestra casa no es un páramo extraño en el que toda vida vegetal termina ahogada o seca (incluidos cactus). Y el secreto me lo ha dado Marc Estévez Casabosch: la clave está en la tierra.

El autor del libro ‘Un huerto urbano para ser feliz’ habla de jardinería comestible y asegura que “en cualquier lugar se puede cultivar alimento”. En el evento Naturday de Nestlé, nos habló a un grupo de blogueras de tuppers de cocina, pequeños tarros de yogur o sacos de tierra ya preparados para agujerear y plantar semillas. ¿Alguien se anima a la experiencia de criar y llevar a la mesa?

huerto urbano. marc casadeboch

planta de berenjena

Pero no vale cualquier tierra. “La mayoría de errores con las plantas, vienen por no usar la tierra adecuada”. Para recolectar nuestros tomates, guisantes o para tener una lucida planta de albahaca que usar para pizzas y salsas para la pasta (que es lo que yo quiero) hace falta tierra especial, y no la de jardinería ornamental. Ni mucho menos la del jardín de debajo de casa (me confieso).

Marc lo explicó de una forma sencilla: la planta necesita la misma superficie para las raíces que la que ocupa en el exterior. Y si tiene poco espacio para expandirse, esa tierra tendrá que ser aún más rica en nutrientes. Para ello, hay que añadirle hummus de lombriz o compost casero. Y el sol, por supuesto, es importante: se necesitan entre 5 y 6 horas de luz solar diaria.

Pero no todo es “rentable”, como plantar una sandía o un melón en un balcón: exigirían una gran superficie para tener un solo fruto al año. Lo más cómodo son las lechugas, espinacas, canónigos o rúcula, y en vez de usar la planta entera, se pueden ir cortando hojas para hacer ensaladas variadas cómodamente.

planta de espinaca Huerto urbano

Las hortalizas y verduras plantadas por uno mismo tiene cinco o seis veces más de vitaminas que el resto, y no sólo por ser ecológicas, sino por recolectarse minutos antes de llevarlas al plato. Y respecto a las aromáticas, cuidado. Mejor no regarlas cuando están en flor: de esta manera mantienen su esencia y ésta no se diluye con el agua.

Sale más barato ir a la frutería a comprarlo, sí, pero el huerto urbano es una experiencia en su conjunto. Y estoy segura de que lo plantado por uno mismo sabe mejor. De momento, entre mi hijo y yo cuidamos una pequeña tomatera, unos brotes de pimiento y una plantita de alubia roja que no para de crecer. El enano corre nada más despertarse a ver cómo va nuestro “frondoso” jardín y me pide regar una y otra vez, y yo no puedo pedir más.

¿Conseguiré tener un pequeño huerto urbano que dé fruto y no se ahogue entre tanto amor? ¿Tenéis uno en casa?

Si quieres saber más, aquí diez libros sobre huertos urbanos ecológicos.

25 pensamientos en “Yo también quiero un huerto urbano para ser más feliz

  1. anitasuperstarr

    Es una idea maravillosa! espero tener espacio en un balcón o terraza en breve para poder tener huerto. La verdad, yo me crié en un pueblo y mi abuelo me llevaba cada día al huerto en verano, cuando iba a pasarlo con ellos.
    Me encantó la experiencia de poder preguntarle todo (era un santo varón) y entender cómo funciona la naturaleza. Fue una experiencia maravillosa que me encantaría emular para mis hijos, así que, lo mínimo, cultivar en un balcón!

    Responder
    1. yademasmama Autor

      Eso es, como mínimo un balcón. Nosotros tenemos la suerte de tener huerta y jardín en la casa del pueblo, y ahí el peque se explaya a sus anchas y aprende a regar, a plantar y a recoger. Sobre todo a recoger fresas, frambuesas y tomates, jaja, no deja ni rastro. Si te animas, me enseñas foto. ¡Gracias! 🙂

      Responder
    1. yademasmama Autor

      Si ves al peque mirando cada cinco minutos las plantas y gritándome para avisarme de que están creciendo… jaja. No sé cuánto le va a durar, pero está emocionado perdido.

      Responder
  2. Una mamá muy feliz

    Nosotros tenemos uno, pero no precisamente urbano ya lo sabes. Lo importante es todo lo que envuelve la actividad, la dedicación , el cariño con el que se hace…Bueno ya nos enseñarás los frutos.

    Besosssssss

    Responder
    1. yademasmama Autor

      Claro que sí, lo importante es enseñarles esos valores, divertirse y ver cómo encima da sus frutos. Es una gran ventaja lo de vivir en el campo, al menos en este sentido. El contacto con la naturaleza es mucho mayor 🙂

      Responder
  3. UnaMadre delSigloXXI

    Es una idea genial. Además, como estás comprobando con tu peque, a los niños les encanta. A mi marido le gusta tanto que no se conforma con cuidar la huerta de sus padres los fines de semana cuando vamos al pueblo, sino que todos los años planta (con fortuna desigual, todo hay que decirlo) algo en nuestra terraza. Este año tenemos tomates, lechugas (que han salido buenísimas) y calabacines. Y no te creas que tenemos una terraza grande, qué va, pero suficiente para poner cuatro cositas.
    Ya nos dirá qué tal saben los tomates y los pimientos. El año pasado plantamos pimientos, pero sólo salió uno y se quedó pequeñito pequeñito 🙁

    Responder
    1. yademasmama Autor

      Yo quiero eso, dar vida a nuestro balcón, que luzca bonito y que mi hijo se involucre. Hasta ahora plantaba flores que se secaban, pero creo que lo mejor es poner aromáticas o hortalizas en mi caso. Tengo que conseguirlo y tener una mini huerta como vosotros ¡gracias!

      Responder
    1. yademasmama Autor

      Están en plena forma, te enseñaré una foto. Las alubias están altísimas y las semillas ya han brotado, aunque el tomate sigue igual. Ponlos cerca de la luz y mímalos 😉

      Responder
    1. yademasmama Autor

      Más que tiempo es dedicarle un poco de atención y cariño… Vaya, yo hablo de tener dos o tres macetas, no mucho más. Algo llevadero 🙂

      Responder
  4. Un Papá en Prácticas

    Me encanta! Y mira que no soy muy de plantas, pero después de leerte me ha apetecido y mucho montar el jardín doméstico 😀 Aunque tendremos que esperar a que Mara crezca. Ahora lo rompe todo. Especialmente lo verde 🙂

    Responder
    1. yademasmama Autor

      Puede que Mara te sorprende, vete tú a saber. No te negaré que el mío ha arrancado algún que otro brote, pero en general cuida mucho las plantas y está emocionado con ellas. Es genial verle en sintonía con las plantas (veremos lo que dura, claro) ¡Besos!

      Responder
  5. diasde48horas

    Nosotros tenemos un huerto… pero urbano, lo que se dice urbano no es jejeje, más bien muy rural, mucho, mucho. Tenemos unas fresas plantadas y a Redondo le encanta ir a recoger la fruta cada dos días. La verdad es que es casi un lujo…

    Responder
    1. yademasmama Autor

      Es un lujazo. Nosotros tenemos también en el pueblo. Y lo de coger las fresas y frambuesas es un aprendizaje bestial para ellos…

      Responder

Déjame un comentario con tu experiencia, ¡gracias!