Hernias en bebés recién nacidos

Las hernias en los bebés recién nacidos son bastante comunes, sobre todo en los prematuros. Algunos estudios dicen que el 15% de los bebés puede tener una hernia umbilical, que no es otra cosa que un trozo de intestino que sale por el ombligo. No hay que alarmarse, el bulto no es doloroso, aunque pueda impresionar, y desaparece solo. De hecho, no tiene tratamiento, salvo que siga sin reducirse después de varios años. De nada vale taparlo con un esparadrapo o con una faja, estos remedios antiguos están desaconsejados.

Hay un segundo tipo de hernia, la inguinal, localizada en la ingle. Este caso es más frecuente en chicos. Se produce cuando, durante la gestación, se desarrollan los testículos, que bajan por un conducto (canal inguinal) entre la ingle y abdomen hasta el saco escrotal.  En ocasiones esa abertura no termina de cerrarse del todo y parte del intestino se cuela por el agujero, formando un bulto en la ingle blando.

hernia inguinal y umbilical

Mi hijo tuvo las dos hernias, una en el ombligo, que se corrigió sola y sin darnos cuenta,y otra en la ingle, que finalmente le operaron antes de cumplir los dos meses. Descubrimos el bulto en la ingle alrededor del primer mes, poco después de que se le saliera el ombligo para fuera. Cuando apretábamos el bulto de la ingle se metía para dentro y se escuchaba un ruido de líquidos, pero al llorar se le volvía a salir y se ponía tenso.  Después de asustarnos al ver el bulto y averiguar por Internet de qué podía tratarse, llamamos a pedir cita a la pediatra, donde nos confirmó que era una hernia.

Nos derivó al cirujano pediátrico para que valorara el caso y éste nos explicó que requería cirugía, pero que si esperábamos alrededor de dos meses más, por la edad del bebé, la operación sería ambulatoria y sin ingreso. Viendo que tan sólo tenía un mes y que el ingreso sería un trastorno para el pitufín (por cuidar de que no se contagiara en el hospital), nos recomendó esperar.

Pero no pudimos esperar mucho. El riesgo de la hernia inguinal está en que se estrangule o quede atrapada, algo que es muy peligroso. Así que nos advirtieron de que teníamos que evitar que llorara mucho o hiciera esfuerzos, para que no se le saliera. Pero, ¿qué bebé no llora? En aquella época, le dolía mucho la tripa y cada vez que gemía vigilábamos nerviosos el bulto de la ingle. Preocupados porque lloraba más que de costumbre y el bulto casi siempre estaba fuera, corrimos para urgencias. Allí nos ingresaron inmediatamente para operarle al día siguiente.

abdomen de un bebé

Imagen de Praisaeng / FreeDigitalPhotos.net

La operación era sencilla, pero como a todos los padres nos preocupaba absolutamente todo lo que la rodeaba: la anestesia general en un bebé, el periodo de ayuno previo a la operación, el despertar y si podría contagiarse de algo en el hospital, aunque fuera un catarro. Finalmente todo salió bien y el enano demostró ser muy fuerte. Durante la operación, además, aprovecharon para corregir su hidrocele, una retención de líquidos en los testículos (algo que les ocurre a uno de cada diez bebés).

Una de las cosas que más me impresionó de aquella experiencia es la fortaleza de los bebés. Volvió de la operación helado de frío, pero sereno. Le habían vendado el brazo para que no se quitara la vía y llevaba un camisón que no le podía quedar más grande. Abrió la boca para gimotear, pero no le salía el llanto, aún estaba un poco adormilado. Y las siguientes noches lloraba diferente, con un grito mucho más agudo, como si tuviera pesadillas o recordara una mala experiencia. Pero tuvo más teta, brazos y canciones que nunca (que ya es decir). Los cirujanos lo hicieron tan bien, que no le ha quedado cicatriz.

Recuerdo que aquellos tres días en planta con mi bebé (esta vez él en una cunita de mayor y yo en el sofá de acompañante) me hicieron resarcirme del poco tiempo que pude tenerlo junto a mí en el hospital al nacer, un mes antes. Cumplió los dos meses sin hernia, con la ingle lisa como una tabla y llorando menos. Y poco después, mientras le bañábamos, nos dimos cuenta de que ya no tenía en ombligo abultado.

Si buscas más información sobre las hernias en bebés, pincha aquí o aquí.

12 pensamientos en “Hernias en bebés recién nacidos

  1. Una mamá muy feliz

    Uffffffff qué susto!!! tan pequeñito para operarle…suerte que todo fue bien.

    Nosotros siempre temimos a que se le hiciera una hernia umbilical porque al principio no paraba de llorar y se le salía el ombligo…nos dijo la pediatra que si ocurría no tenía importancia…desaparecería sola.

    Besos felices!!!

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    1. yademasmama

      Bueno, intentaba no alarmar y explicar que es una operación sencilla y sin secuelas, pero no sé si lo he conseguido, ¡jajaja! Hay cosas mucho peores, pero claro, con un mes y a operar se te encoje el corazón. Seguro que si te ves en la situación te sale el padre coraje que llevas dentro 😉

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  2. diasde48horas

    No tenía ni idea ni de la hernia umbilical ni de la inguinal, lo del hidrocele sí lo conocía.
    Menudo susto que os debisteis de llevar… no os llegaba con el ingreso despues del nacimiento, que además operación al canto… yo me hubiera vuelto loca perdida…
    Un beso!

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