Alquilando un sacaleches eléctrico o cómo salvar la lactancia

Ya conté en un post anterior que, a pesar de que nuestros inicios con el pecho fueron malos, conseguimos corregirlo e instaurar una buena lactancia que aún hoy continuamos más de un año después. Además de mi cabezonería, lo logramos gracias a un sacaleches eléctrico de doble extracción que acabé alquilando. Pero sobre todo, fue por el apoyo recibido por un grupo de asesoras de lactancia.

Durante el primer mes de mi bebé apenas pude darle el pecho. Con dos kilitos justos de peso y la cabeza del tamaño de una naranja grande, su boquita era tan pequeña que no conseguía engancharse. Se desesperaba, me desesperaba y aquello era terriblemente doloroso para los dos. Le daba el pecho como podía. Me sacaba leche con un extractor manual, ponía al pecho para que el bebé sacara lo que pudiera y por último le daba un biberón con la leche que me había sacado antes.

La misma rutina con cada toma, y él tomaba tan poco que a la hora y media volvíamos a repetir el proceso. Aparecieron grietas y empezamos a completar las tomas con leche de fórmula. Las puntas de los pezones se pusieron blancas y me dolía hasta el roce del agua de la ducha o de la sábana. Recuerdo que entonces pensaba que la lactancia no podía ser así de horrible y que no merecía la pena seguir si no podíamos disfrutar, como el resto del mundo, de las cosas buenas de la lactancia.

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En mi entorno me animaron a que lo dejara, pero quise darle una segunda oportunidad. Después de un parto duro y de que nos separaran al nacer, necesitaba aferrarme a la lactancia para unirme más a mi bebé. El punto de inflexión lo marcó contactar con Amagintza, el grupo de apoyo a la lactancia de Pamplona.

Después de escuchar por teléfono mi caso, una de las chicas de la asociación, creo que se llamaba Bea, me dijo que probara con un sacaleches eléctrico de doble extracción, porque era lo mejor para seguir estimulando la producción de leche con bebés prematuros.

Un mes con el sacaleches

Así que lo alquilé durante un mes. Bea vino a casa, me dijo que lo estaba haciendo muy bien (algo que todas las primerizas estamos deseando escuchar) y me enseñó ese maletín azul con el sacaleches. Firmé un contrato por el alquiler y compré aparte un kit personal de Medela con las copas (personales) y que montado puede usarse también como extractor de leche manual, funcionando como un émbolo.

Cuando el bebé lloraba, mi pareja lo cogía en brazos y le daba un biberón de mi leche, mientras yo me exiliaba al salón para enchufarme a la máquina y prepararle la siguiente toma. En Navidad, íbamos a las comidas y cenas con el maletín azul bajo el brazo. Fueron pasando los días y al mes exacto, a principios de febrero, mi pequeño por fin se agarró al pezón.

En un mes había duplicado su tamaño y peso y ya era lo suficientemente fuerte como para succionar. Desde entonces fue todo tan bien que no tuve que renovar el alquiler de aquel sacaleches y lo pude devolver. Por fin éramos mi bebé y yo, juntos, disfrutando de la lactancia. Aquel maletín azul, al que tanta manía cogí, nos salvó la lactancia. Y detrás del maletín, un grupo de madres voluntarias que hacer una labor importantísima y sin la que nunca habría conseguido dar el pecho durante 15 felices meses.

¿Habéis recurrido a un grupo de apoyo a la lactancia? ¿Qué tal la experiencia?

Imagen tomada de la página web de la Liga de la leche internacional

17 pensamientos en “Alquilando un sacaleches eléctrico o cómo salvar la lactancia

  1. portakanguritos

    Que campeona! Y cuanta paciencia! Yo q estuve una semana cn el sacaleches…no m quiero ni imaginar un mes! Me alegeo mucho d q tu enano consiguiera agarrarse a la teta aun empezando con biberon (igual q la mia) para q luego digan q no hay q dar el bibe xk les gusta mas q la teta 😉

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  2. Mer

    ¡Qué bien que te ayudaran así! He leído por ahí que se recomienda asistir a esos grupos cuando una aún está embarazada, para tener ya alguna idea y sobre todo un puñado de teléfonos si algo complica la lactancia tras el parto. ¿Qué opinas? ¿Crees que te hubiera ayudado contactar con ellas antes?

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    1. yademasmama

      Seguro que sí! Yo tenía previsto ir a una charla de lactancia pero nunca pude ir porque se me adelantó un mes y nació el día de la charla! Jajajaj… Quizá debería haberme informado sobre la lactancia con prematuros, pero no lo esperaba. Yo sí lo recomendaria. Nunca está de más tener mucha información. Gracias! 🙂

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  3. diasde48horas

    Estas historias con final feliz me emocionan muchísimo. En mi caso, si tuviera que elegir entre todas las experiencias que he vivido desde que soy madre con lo que me quedaría sería la lactancia, de la que aún seguimos disfrutando… aunque veo el destete cerca. Por eso cuando conozco una historia en la que se han superado todos los baches y llegado a una lactancia feliz para la madre y el bebe me encanta.
    Muchas felicidades!!

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    1. yademasmama

      ¡Muchísimas gracias! Da gusto dar buenas noticias. Nosotros también estamos en las últimas con el pecho, pero lo que dure, que dure. Estoy muy satisfecha. Gracias por tu comentario 🙂

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  4. Una mamá muy feliz

    Te puedes creer que se me han saltado las lágrimas??? y es que cuando leo estas historias de feliz lactancia me alegro tanto. A mi me ha dado tanto la lactancia y me sigue dando después de 23 meses.

    Felicidades por esa lucha ganada.

    Besos felices.

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  5. Un Papá en Prácticas

    Cómo me gustan estas madres luchadoras y que no se rinden a las primeras de cambio! Nosotros también acudimos a un grupo de asesoramiento para la lactancia, porque la mamá jefa no estaba segura de estar haciéndolo bien. Allí le dieron el empujón necesario para que cogiese la confianza que le faltaba. Y desde entonces todo genial. Ahora hasta está pensando en hacerse ella asesora 🙂 ¡Un fuerte abrazo!

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    1. yademasmama

      Yo no me considero que fuera una luchadora en ese aspecto, fue cabezonería, o dejarme llevar, no sé cómo llamarlo, pero ¡gracias por el comentario! Seguro que la mamá jefa sería una asesora genial, la verdad es que es una labor tan importante… Me alegro de que a vosotros también os ayudaran. ¡Otro abrazo!

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