Los mejores inventos de la humanidad (para mí)

Desde que he sido madre, mi escala personal de los mejores inventos de la humanidad ha cambiado. No es que antes tuviera un ranking, pero sí es cierto que en los ratos que pasamos con el pecho, una piensa en todo tipo de cosas. Hasta en esto.

En lo más alto de mi top ten personal se encuentra, en primerísimo primer lugar, la epidural. Ese gran invento que me alivió y relajó tanto que, en aquel momento, despatarrada en la camilla de la sala de dilatación y entre contracciones, solo podía pensar en mandar un whatsapp a mis amigas para decirles chorradas del estilo ‘I love epidural’, ‘Viva la epidural’ o ‘Poneos ya la epidural’, aunque ninguna estuviera embarazada.

Me declaro fan de la polémica epidural, y eso que antes de las dilataciones me planteé no pedirla para que fuera un parto natural. Pero mi parto, como conté aquí, fue provocado y corrieron ríos de oxitocina sintética, que hacen que las contracciones sean más fuertes y dolorosas (la razón es que son artificiales y no van al ritmo del cuerpo). Se me hizo imposible resistir aquellos dolores, así que después de cinco horas de sufrimiento la pedí a gritos. El drama vino en que tuve que esperar durante una interminable hora (más larga que nunca) hasta que me la pusieran porque me faltaban unos análisis. En mi caso, la epidural me ayudó a relajarme, a descansar un poco y a retomar el parto con más ganas y alegría. Seguí sintiendo absolutamente todo, pero con menos dolor. Y aún me tuvieron que poner otras dos inyecciones de refuerzo durante el expulsivo.

Unos días más tarde ya había subido al puesto número dos el chupete. Cuando estaba embarazada tenía mis dudas sobre este chisme, pero como a mi pitufo se lo enchufaron a la boca en la incubadora sin preguntar, no tuve mucha opción. De todas maneras, no puedo negar que me ha salvado de más de un apuro y que le ha aliviado en muchas ocasiones.

El tercer puesto es para la babycook (que podría haber sido la termomix o cualquier otra, pero ésta es la que nos regalaron), algo con lo que, sin duda, no había podido sobrevivir durante estos últimos seis meses. No puedo ni imaginarme preparando purés a todas horas a la vieja usanza, con la cocina patas arriba y dos o tres perolas en el fuego.

el aspirador

El cuarto puesto se lo disputan el aspirador, el secador del pelo y la lavadora. Cosas muy prácticas pero que ahora tienen otro uso, el de entretener al enano. No sé si es por qué, pero es enchufarlos y el pobre se emociona. Se queda ahí plantado, en el suelo, y para él es como si se detiene el mundo, ya no hay quien le haga levantar la mirada. Así que, cuando está muy alterado o aburrido, me pongo en plan ama de casa y tan contentos.

Hay otro invento que le robó el corazón desde muy pequeñito: el cepillo de dientes. Cada vez que nos lavamos los dientes su padre o yo y él nos ve, es fiesta nacional. Pagaría por saber qué pasa por su cabeza en ese momento. No sé qué le parece que es, pero se pone tan contento como cuando abro un yogur para bebés con sabor de galleta. Espero que, si algún día le sale un diente (cuando quiera es hora), siga siendo tan fan como ahora.

4 pensamientos en “Los mejores inventos de la humanidad (para mí)

  1. Pingback: Mis prescindibles e imprescindibles durante el primer año | Y, además, mamá

    1. yademasmama Autor

      Ay la lavadora… En casa se nos estropeó y lo pasamos mal mal, jaja, justo en plena operación pañal… ¡Imagínate!

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  2. Pingback: Parir con epidural y sin ella - Y, además, mamá

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