Amar y temer a la vez a los gigantes de Pamplona

gigante de cartón de Pamplona

Los gigantes de Pamplona y alrededores son toda una institución. Si eres navarro, sabrás de sobra que causan furor en los más pequeños y en muchos mayores. Están de moda y encima son de la tierra. Y como en otras cosas de la vida, ocurre que, o los adoras, o los aborreces y rechazas sin entender el fervor que despiertan. Eso les pasa también a muchos niños, algunos que incluso se debaten entre los dos sentimientos a la vez. Ése es el caso de mi hijo: adora a los gigantes y compañía, se declara fan de Caravinagre, se devora los libros de Kilikids, tiene una verga de espuma para practicar en casa y un cabezón de cartón, me pide que escuchemos la famosa canción con la que bailan… pero no quiere verlos ni de lejos.

Le aterra que los kilikis le peguen. Le despiertan un miedo atroz, ingobernable, se me deshace en lágrimas y me pide que le lleve a casa a toda pastilla. Da igual el madrugón, las prisas mañaneras, la media hora larga de villavesa (nuestro querido autobús urbano) y los codazos que hemos dado y recibido para ver en primera fila el baile de las seis parejas de gigantes por el Casco Antiguo de Pamplona.

En Sanfermines lo tenemos vetado, qué le vamos a hacer. Pero el resto del año, con la paz que da el ver las fiestas aún lejanas, yo le sigo diciendo que los kilikis no hacen daño, que si corres no te pillan, y que las vergas con las que pegan son blanditas. Sigue leyendo

Las muñecas son para las niñas, ¿o no? Un libro para hablar de igualdad y de estereotipos

las muñecas son para las niñas

Bajo el título polémico ‘Las muñecas son para las niñas‘, este libro de la Editorial Tramuntana cuenta la historia de lo que ocurre en una familia cuando llega una muñeca a casa. El último libro que nos ha llegado desde Boolino es una historia que habla con ironía de los estereotipos de género y de una casa revolucionada porque al hermano pequeño le han regalado una muñeca. El juguete le encanta: el niño le pone nombre y quiere llevarla al cole. Pero ahí su padre estalla.

El padre de esta familia, que termina comportándose como un energúmeno, refleja una figura paterna no tan antigua como puede parecer a primera vista: es un hombre que hace las tareas de casa, que cuida de sus hijos y que, en principio, tiene una mente abierta.

Un libro que nos hace pensar y que conviene tener cerca para cambiar esquemas.
Tenemos muy interiorizado que las niñas pueden jugar con soldaditos, dinosaurios, coches o espadas, pero ¿y si es el niño el que quiere jugar con muñecas? ¿se ve con la misma naturalidad? ¿le seguimos dando alas? Tengo la sensación de que eso no está aún aceptado de igual manera, cuando debería ser así.

‘Las muñecas son para las niñas’ un libro muy interesante para leer con nuestros hijos y para ver qué despierta en ellos. La primera vez que lo leímos juntos, el mío no dejaba de preguntarme por qué el padre se enfadaba tanto durante toda la historia. Lo vi perplejo y desconcertado, lo que demuestra que para él no había conflicto por ningún lado.

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Cómo ven los niños pequeños las vacaciones: un tractor y ositos de gominola

niño mirando la playa

Cinco horas y media de coche con el maletero a reventar y dos niños pequeños. Al llegar a nuestro destino, mucho calor, ganas de desembarcar todos los bártulos y nervios por empezar a disfrutar. Dos horas después, ya situados y tirados en la piscina, el mayor suelta la bomba: “¿Cuándo volvemos a casa?”

Las vacaciones son algo que nos hacen una ilusión loca a los padres y que creemos que los niños van a compartir ciegamente con nosotros. Pero su visión del mundo es muy diferente, y también de las vacaciones. Casi me caigo de espaldas cuando el mayor nos preguntó, después del viaje y de estar una hora descansando en la piscina, que si en la vuelta a casa podría ver dibujos en el coche. Y más al verle la cara de angustia que se le puso al enterarse de que íbamos a estar en ese camping una semana. Sigue leyendo

Dos juegos que no pasan de moda: construcciones y pinchitos

construcción magnética

Últimamente nos cuesta sacar a mi hijo del único juego que le tiene absorto, que es hacer peleas con sus dinosaurios y otros animales y recrear con ellos escenas que ha visto en algunos dibujos o en los libros. Es un juego creativo e imaginativo excelente, pero queremos proponerle también otros para que desarrolle otras habilidades, como la lógica, la orientación espacial y la concentración.

Sin obligarle, pero animándole a que a veces cambie de registro cuando estamos en casa. ¿A alguien más le pasa que sus hijos estén en esa fase en la que sólo quieran jugar a una cosa en el mundo?

Por eso, cuando me propusieron desde Noé Didácticos que probara alguno de sus juegos, lo tuve claro. Me fui directa hacia los juegos de construcción para aprovechar la ocasión y encontrar algo que le gustara al mayor, de cuatro años. Después de descartar algunos juegos de lógica a los que le tengo muchas ganas, porque no son adecuados todavía a su edad, me decidí por el juego tradicional de las construcciones, pero magnético.

Quería también encontrar un puzzle que le gustara (porque los odia) y di con un clásico que nunca falla, el de los pinchitos.

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Se acabó la paz

bebé en la piscina

Desengañémonos, la etapa del carrito y los primeros meses de silleta son los más tranquilos con un bebé. Meses de poco dormir, de tomas a todas horas y de lloros, pero también son tiempos de paseos en paz.

Esa paz se acabó. La pequeña se ha destapado con el carácter y la rebeldía que achacan a los segundos hijos, y que desde ya confirmo. El primero, a su lado, fue un bendito.

Todo lo tranquila que fue los primeros meses, lo es ahora de mujer de genio y figura. Cómo nos tenía de engañados. Suelo repetirme eso de ‘que me quiten lo bailao’, pero ya no reconforta mucho más. Sigue leyendo

‘Topito terremoto’, un libro para hablar de diversidad

topito terremoto
Me encanta leer con mi hijo libros que le hagan pensar y de los que surja la oportunidad de mantener una conversación sobre sus sentimientos y pensamientos. Son esos momentos en los que de pronto conectamos y que me dejan un buenísimo sabor de boca al final del día.

Hablo de libros que me hagan conocer un poco mejor su mundo interior a través de lo que me cuenta y que nos permitan hablar sobre emociones y trabajar algunos valores. ‘Topito terremoto’ es uno de esos libros, como también lo ha sido, desde que cumplió dos años más o menos, ‘El monstruo de colores’.

La historia de Topito aborda el tema de la hiperactividad y está también escrita e ilustrada por Anna Llenas (Editorial Beascoa). Es una historia que nos toca cerca y que te hace empatizar con el protagonista, un topito tan simpático como despistado y movido que empieza mil cosas sin acabarlas y que no puede parar quieto, sobre todo en el colegio. Su profesora y sus padres están desesperados y sus amigos lo rehuyen y no quieren jugar con él porque es un pesado.

topito terremoto

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