Las reglas del patio

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Una no conoce del todo a su hijo hasta que no lo descubre en plena libertad en el patio del colegio, esa salvaje jungla en la que los niños se intercambian sus bocadillos y fruta por galletas a escondidas de sus padres.

El patio tiene sus reglas y ellos las aprenden rápidamente. A los padres nos cuesta algo más, pero sólo hasta que descubrimos mejor no interceder en los intercambios de cromos de fútbol y hacer de tripas corazón cuando al niño le han dado gato por liebre. Es la primera ley del patio: los mayores van a tratar de quitarle como sea todos los buenos (Messi o Cristiano no duran ni dos segundos en sus manos), pero él terminará haciendo lo mismo dentro de poco a los más pequeños. Es un aprendizaje por el que todos pasan.

El cabreo se pasa cuando vuelve feliz con su taco de cromos, contando entre sonrisas que “un mayor” le ha hecho un cambio. Aunque el cambio sea muchas veces por nada. Porque para estos enanos los cromos de fútbol son lo de menos. El mío no tiene ni álbum, lo que quiere es estar dentro del corro de cambios, a poder ser con mayores. Sigue leyendo

El disfraz del lado oscuro de Disney, ¿lo quieres?

Mi hijo está absolutamente fascinado por los malos de las pelis. Cuanto más malos, mejor, tanto en cantidad como en calidad. De hecho, se pide todos los villanos: Skar, Jafar… incluso la malvada Úrsula de la Sirenita. Le fascinan por su risa malévola, sus malas ideas y sus poderes y armas. Así que cuando contactaron para que eligiéramos y probáramos uno de los disfraces de Disney Store, lo tuve claro. Queríamos al más malo de toda la galaxia: a Darth Vader.

Y puesto que era una gran oportunidad para tener un disfraz excepcional y no se nos podía escapar, solicitamos la talla de adulto. En realidad, siempre he querido que toda la familia nos disfracemos de Star Wars (yo de Princesa Leia, por supuesto), y ahora estoy más cerca de conseguirlo. Ya me veo con mis dos trenzas y mi vestido blanco paseando del brazo del comandante en jefe de las fuerzas del Imperio, seguidos muy de cerca de una pequeña Yoda y de un R2-D2 de cuatro años. Sigue leyendo

Ser bebé con un hermano mayor

bebé agarrando un dinosaurio

Ser un bebé con un hermano mayor no es fácil. Un bebé con un hermano mayor aprende a sonreír y a hacer pedorretas un poco antes, como mecanismo de supervivencia para luchar por unos minutos de atención exclusiva de sus padres. Sabe captar mejor que nadie las miradas ajenas y es un embaucador y enamorador nato. Grita para recordar que sigue ahí, dentro del carrito o de la cuna y siempre tiene una sonrisa a punto para recibir más caratoñas.

Lo primero que aprende a agarrar con sus manitas no es un suave peluche, sino un horrible velociraptor de su hermano. Duerme  a pesar de los gritos del mayor y por su cabeza han cruzado varias veces pequeños coches de juguete o muñecos de juguete sin que se inmutara. Sigue leyendo

Nuestras novedades en libros estas Navidades

novedades libros en casa

Estas Navidades, aprovechando los regalos de cumpleaños, Olentzero y Reyes Magos hemos renovado los libros de casa con títulos que teníamos pendientes y con muchas ganas de hincarles el diente. Hemos apostado por seis títulos entre los que hay de todo: clásicos, novedades, pop-ups y cuentos de siempre presentados de otra manera. Son libros que ya hemos desgastado estos últimos días y que seguiremos leyendo mucho tiempo. Casi todos (salvo el de Kalandraka) están pensados para el mayor, pero son adecuados para alrededor de los 3 años, algunos incluso antes.

El grúfalo. Tenía muchas ganas de leer este libro tan exitoso y ahora que lo tenemos entiendo por qué. Cuenta la historia de un ratoncito muy listo e ingenioso y de un grúfalo, un animal temible que conquista a los niños. Una historia de valentía, inteligencia y audacia muy divertida para niños a partir de 3 años y del que se han sacado muchas versiones diferentes y cuadernos de trabajo. Un acierto seguro para cualquier niño.

El cumpleaños de Esther Arata. Este libro, el tercero de la colección de los Gigantes de Pamplona, salió este pasado mes de diciembre como novedad y hemos aprovechado estas fechas para ponerlo debajo del árbol de Navidad. Como a tantos niños de por aquí, a mi hijo le gustan mucho los anteriores libros de Kilikids y éste le ha hecho mucha ilusión. Lo mejor de este título son las páginas en las que se juega al escondite con los miembros de la comparsa en la Plaza del Castillo de Pamplona. Para quien no los conozca, son libros escritos en minúscula y que buscan fomentar la lectoescritura en las que suele flotar el ambiente sanferminero. Sigue leyendo

Los doce posts más leídos de 2016

doce-uvas-bebe

Termina este 2016, un año que ha sido para mí muy productivo en lo personal: embarazo, mudanza, bebé e incluso he llegado a publicar un cuento. Y toda esta actividad se ha dejado notar en el blog, en el que he bajado en el que he bajado bastante el ritmo de publicación. A pesar de haber escrito menos, hay cosas que me ha gustado mucho dejar plasmadas en este rincón. He escrito mucho sobre el embarazo y el postparto (no podía ser de otra forma), pero tengo aún pendiente hablar sobre el cambio de tener un hijo a dos o de nuevos libros infantiles, entre otras cosas.

Estos doce posts, en orden de aparición, son los más leídos del blog durante este año. Y viéndolos así, todos juntos, coinciden con los que más me han gustado a mí también. Por si te perdiste alguno, aquí va un resumen 😉

  • Los temores y dudas del segundo embarazo. Los miedos con la llegada del segundo hijo son diferentes que con el primero. Ahora, visto desde la distancia, puedo decir que esos miedos se pasan enseguida. Y sobre si se quiere igual a un segundo hijo que a uno primero, solo puedo decir que ese tema da para un nuevo post 😉
  • Algo hizo clic en mi cabeza fue mi manera de anunciar que nos tirábamos a la piscina y que estábamos embarazados de nuevo. A veces algo hace clic en tu cabeza y ya no hay vuelta atrás.  Sigue leyendo

El oso que comía helados, un cuento convertido en Mini

 

mini oso comía helados

Hace ya dos veranos, durante una tarde de agosto en la playa de Orio en la que mi hijo mayor no paraba de pedirme que le contara cuentos, nació una sencilla historia sobre un oso solitario al que le encantaban los helados, como a mi hijo. Y como en el cuento salían helados, muchos helados, abrió los ojos como platos y se echó a reír. Hoy este cuento se ha hecho realidad en papel y a todo color, convertido en un precioso Mini, un libro pequeñito para primeros lectores. Sigue leyendo